Lo Preocupante del Debate

Siguiendo con el debate entre las precandidatas presidenciales de la Concertación, esta columna publicada hoy en La Tercera por el sociólogo Antonio Cortés Terzi, deja en claro que esta instancia terminó beneficiando, desde el punto de vista comunicacional, al candidato de la derecha Joaquín Lavín. Si bien este punto lo señaló Patricio Navia hace unos días, la idea cobra fuerza especialmente por el posicionamiento mediático que tomó el debate, las candidatas y ahora el asunto del "torpedo" de Bachelet.Si la idea en un principio fue hacer parte de la agenda a las "chicas superpoderosas", se puede hablar de un posicionamiento poco exitoso debido a las críticas y a la figura omnisciente de Lavín en los comentarios posteriores.

LaTercera / Opinión Un debate para preocuparse Por Antonio Cortés Terzi, Sociólogo (versión completa en Centro de Estudios Sociales Avance www.centroavance.cl) Fecha edición: 04-05-2005

En general, las evaluaciones que se han hecho sobre el primer debate entre las precandidatas de la Concertación se han aproximado mucho a las formas propias de las evaluaciones deportivas, al acentuar quién ganó y quién perdió el torneo. Esas miradas han hecho perder de vista el propósito del debate y el proceso al cual corresponde. La evaluación debe hacerse considerando que también se trata de una campaña por la Presidencia de la República y que el verdadero contendor no estaba en el debate, pero sí está en la competencia y con posibilidades muy mayores a las que le han dado las encuestas. Después del debate, la Concertación debería preocuparse. Y tendrían que abandonarse dos actitudes. Una es la de la encuestolatría, la confianza extrema e ingenua en las encuestas. Y la otra es la del síndrome del "caballo del huaso curao", que implica creer que Lavín puede ser derrotado por el simple "peso de la noche". El 27 de abril fue un mal día para ambas precandidatas, ergo, para la Concertación. Las dos mostraron debilidades y no lucieron sus fortalezas. Debilidades manifiestas fueron i) que los periodistas tuvieran siempre el control del evento e impusieran la atmósfera comunicacional y la agenda temática; y ii) que ninguna de las precandidatas lograra instalar una idea-fuerza identificatoria de su campaña. Las propias precandidatas morigeraron hasta tornar casi intangibles sus fortalezas. Alvear no consiguió realzar hasta un punto apreciable la imagen que más ha buscado difundir, la de ser la que mejor representa el imaginario de estadista tradicional. Bachelet no pudo resaltar su condición de candidata innovadora que conjuga "racionalmente" empatía social con convocatoria participativa. Pero la debilidad más importante y más riesgosa es que no tuvieron prestancia de candidatas a la Presidencia de la República. Ambas deben tener muy en cuenta que son mujeres en una sociedad que transita recién hacia una culturización más moderna. Omitir o desatender la gravitación que pueden tener los rasgos tradicionales y conservadores sería un error de consecuencias imprevisibles. En la retina cultural masiva está la figura masculina del Presidente. El debate fue la primera oportunidad en que la sociedad chilena estuvo palpablemente demandada a imaginarse una mujer con la banda tricolor. Las precandidatas no percibieron ese "detalle" o no lo supieron afrontar. Están obligadas a "inventar" y socializar la imagen de la mujer-Presidente. Estos son algunos de los motivos por los cuales la Concertación debe preocuparse. Tanto más si se tiene en cuenta el número de debates que restan y que, a la luz del primero, se demuestra que fue una pésima decisión. Durante tres largos meses el desgaste y los riesgos van a correr sólo por cuenta de ellas. La Concertación se va a consumir en polémicas, liberando a Lavín para polemizar con el gobierno y para, sin costo alguno, ir levantando propuestas que llenen los vacíos que dejará la contienda intra Concertación. Ilusos quienes pensaron que la maratón de debates restringiría la presencia mediática de Lavín. Las precandidatas estarán amenazadas de sobreexposición y él tendrá la cobertura necesaria. Y que no se siga con la cantinela de que los debates son buenos para la democracia. La democracia y la discusión de ideas no consisten en que dos personas respondan preguntas, por muy candidatas que sean. Pero el debate dejó planteadas otras dos preocupaciones. Una, que sirvió para revitalizar la candidatura de Lavín, porque su mundo lo volvió a ver como mejor candidato y visualizó las ventajas que dan las precandidatas en el oficio del manejo discursivo, al menos en ese formato de polémicas. Y la segunda tiene que ver con los climas hostiles que se desarrollan en los entornos de las precandidaturas. Cabe la sospecha que, dentro del comando de Alvear existe una política premeditada para generar agresividad. Nada más ilustrativo que el brinco sobre el escenario de Marcelo Trivelli -al término del debate- para impedir el saludo entre las dos precandidatas. Aparte de ordinario, fue un gesto lleno de mensajes agresivos. Tal vez convendría aconsejarle a Alvear, parafraseando al ministro Insulza, que amarre a... Trivelli.