Meritocracia versus nepotismo

Los mapas del nepotismo en Chile están dando vueltas, es cosa de esperar que sigan apareciendo en los medios, pero ¿cuál es el sentido de todo esto si aquellos que denuncian y que son denunciados pertenecen a un mismo grupo donde todos se conocen, comparten los mismo lugares y veranean en las mismas regiones? Si hasta Bachelet con Piñera tienen casa en Caburga. No digo que no se pueda, pero la clase política trabaja en función de ciertos códigos que se repiten y que los llevan a ser un grupo homogéneo, más allá de sus posiciones políticas.Una columna de Pablo Halpern publicada en revista El Sábado hace alusión al concepto de "trenzas", en él se encuentran características que día a día se pueden ver en la clase política.

El poder

Sábado 9 de julio de 2005

El dramaturgo Robert Greene hace una serie de recomendaciones para los que buscan aprender a manejarse dentro del mundo del poder. Menciono aquellas recetas que personalmente he visto funcionar eficazmente.

Pablo Halpern

La lectura del libro Las 48 leyes del poder, del dramaturgo Robert Greene, me remitió a mi paso por La Moneda durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz Tagle, como también a mi experiencia dentro de tantas organizaciones que he conocido por dentro. He sido un testigo privilegiado de la puesta en práctica de muchas de las tácticas que describe Robert Greene y he visto cómo, las más de las veces, la disputa por la influencia corrompe a las instituciones y conspira en contra de su misión y razón de ser.

No es posible entender realmente el poder y la política en Chile si no se está familiarizado con el concepto de la trenza. Una trenza es un grupo de amigotes, no necesariamente íntimos, cuya relación se ha fraguado a través de años de protección y favores mutuos. Se trata de pequeñas sociedades informales de personas que no necesariamente comparten un mismo ideario político. El principio que inspira el accionar de una trenza es muy simple: sus integrantes se van promoviendo los unos a otros en posiciones de poder. Se recomiendan frente a terceros, se reparten cargos, asesorías, y se ubican en las más variadas esferas de influencia con la incondicional ayuda de alguno de sus miembros. Habitualmente se resisten a incorporar caras nuevas en puestos o lugares que amenacen a la cofradía, son acérrimos defensores del statu quo, y rechazan el cambio cuando éste pone en riesgo la permanencia de uno de los suyos en posiciones claves. Las capacidades o el mérito de las personas para ejercer una función o cargo son irrelevantes para quienes integran la trenza. Lo importante es el beneficio que obtienen sus miembros de la suma de gestiones en favor de ellos mismos.

La resistencia al tiraje de la chimenea en las empresas públicas y privadas es otro ejemplo del ejercicio del poder que no persigue los intereses de la organización. Los síntomas de esta práctica se manifiestan en los patrones de conducta de los que ocupan los cargos ejecutivos: gerentes que jamás contratan profesionales de mucha capacidad y que rara vez dan crédito al trabajo hecho por otros, ejecutivos temerosos de delegar o ceder control y que impiden que subalternos logren contacto directo con el gerente general. En los lugares donde predomina esta cultura, los ejecutivos se perpetúan en sus cargos por años, existe una fuerte resistencia al cambio, la desconfianza impera entre las personas, se debilita el trabajo en equipo, escasea la innovación, y la moral es baja.

Pero Robert Greene hace una serie de recomendaciones para los que buscan aprender a manejarse perfectamente dentro del mundo del poder. Menciono aquellas recetas que personalmente he visto funcionar eficazmente: Oculta tus intenciones, sugiere Greene. Si tus adversarios no conocen tus propósitos, no tendrán estrategia para obstaculizarlos. No confíes mucho en tus amigos, de ellos se apodera la envidia y, más temprano que tarde, te traicionarán. Llama la atención a toda costa, destaca, sé conspicuo. Escapa de los infelices y desafortunados porque son contagiosos. No te comprometas con nadie ni tomes partido por causa alguna. Descubre las debilidades ajenas. Desprecia las cosas que no puedes tener porque ignorarlas es tu mejor revancha. Nunca aparezcas demasiado perfecto ya que la envidia crea enemigos silenciosos. No vayas por más de lo que te has propuesto y, si ya alcanzaste tu objetivo, detente. Sé tan fluido como el agua, permanece adaptable, y en constante movimiento. No aceptes nada gratis porque al pagar tu parte jamás tendrás deudas de gratitud ni sentimientos de culpa.

Este manual de Robert Greene es descarnado, pero extremadamente práctico. He conocido a muchos que lo practican a la perfección. Obviamente nadie con que valga la pena siquiera sentarse a tomar un café.