La lógica del poder y el primer año de Antimedios

Para celebrar un año desde que partió la idea de crear Antimedios, les envío una columna mía publicada el jueves pasado en Economía & Negocios de El Mercurio. Si bien la columna no es nueva, se demoró en ser publicada, pero en fin.Esto eso sí es una excusa para celebrar un año de Antimedios y agradecer el intercambio de ideas, la lectura de las columnas y artículos de interés sobre Chile, los medios de comunicación y el mundo. Antimedios sólo tiene como fin discutir, intercambiar ideas y pensar en el país en que cada uno quiere vivir. Si bien siempre va a existir una mirada desde quien mantiene el sitio, alias editor, es el costo que tienen que pagar aquellos que pacientemente leen las columnas, comentarios y artículos que semana a semana envío.

¡Larga vida para Antimedios!

Saludos, Arturo Arriagada

Jueves 28 de Julio 2005 La lógica del poder El Mercurio/Economía & Negocios Arturo Arriagada Estudiante Sociología Universidad Diego Portales

Ahora que el concepto de “fideicomiso ciego” salió a la luz pública a raíz de la candidatura de Sebastián Piñera, teniendo en cuenta su condición de empresario y dueño de un importante medio de comunicación como lo es Chilevisión, es necesario analizar la lógica del poder en las elecciones presidenciales, fruto de la relación existente entre políticos, medios y empresarios con el mercado y las audiencias-votantes.

El “fideicomiso ciego”, es decir, la posibilidad de que un tercero administre los bienes de una persona que ocupa un cargo público y posee un patrimonio considerable que afecte el ejercicio de sus responsabilidades, esconde el concepto de poder como parte de las relaciones entre personas insertas en un contexto de mercado, electoral y mediático.

Sin entrar en definiciones en exceso precisas acerca de qué es poder, el caso de Sebastián Piñera mezcla las tres áreas donde mejor se desenvuelve el ejercicio de este, es decir, en las empresas, la política y los medios de comunicación.

Poder se refiere al individuo que realiza los objetivos que se plantea, por más que exista oposición de otros que se relacionan con este individuo en la sociedad.El hecho de que políticos o empresarios posean medios de comunicación, en un contexto de elecciones presidenciales, se puede prestar para lograr objetivos de cualquier tipo. A esto hay que agregarle que en una economía de libre mercado es necesario que los productos informativos se vendan a audiencias masivas, pero a la vez segmentadas, las cuales rentabilizan el negocio mediático y de paso permiten posicionar temas que si bien no definen el voto, lo pueden cuestionar.

Bajo esta premisa, aumentan las sensibilidades de todos aquellos que están fncionando en los tres frentes donde mejor se desenvuelve el poder, viviendo una lucha diaria por lograr sus objetivos, idealmente, sin que los otros reclamen o tengan derecho a pataleo, a no ser de que genere ganancias. Con esto me refiero a la cobertura que los medios puedan realizar en elecciones, es decir, al rol de Chilevisión con los hechos que afecten a su dueño-candidato, a TVN tratando de encontrar la objetividad para justificarse como el “canal de todos”, mientras los políticos critican a los medios porque les molesta que se metan donde el “fideicomiso ciego” aún no ha podido entrar.

En estas elecciones presidenciales esa es la oportunidad que los medios de comunicación tienen para lograr buenos resultados económicos, rentabilizando la confianza que las audiencias depositen en ellos, generando información que responda a la esencia del “fideicomiso ciego”, es decir, por más objetivos que sus dueños quieran alcanzar, el producto tiene relación con quien lo consume, o sea, la audiencia-votante.

Nadie puede exigirle a los medios que cumplan con ciertos cánones de lo que es considerado noticia o no, teniendo en cuenta que el concepto está bastante manoseado en función del producto. LUN hace noticias que venden miles de ejemplares en base a la demanda de sus audiencias, las cuales hacen pública su propia información privada, por ejemplo, al tratar temas como el sexo, cosa contraria de aquellos que se rigen bajo la lógica del poder político y económico.

Ahí está la gracia de la noticia, y de paso el verdadero poder de los medios: lograr hacer pública esa información privada, la del poder político y económico.