¿Estaba bueno el 13?

Terminó La Granja Vip y Canal 13 saca saldos positivos en rating y ganancias económicas. Lo más interesante de este programa fue que el canal pudo dar a conocer nuevamente sus valores por los cuales mantiene viva su renovada programación, entre ellos el concepto de fidelidad, familia y apertura al desenfreno juvenil con la interacción de su fiel audiencia.Para Cristóbal Marín, Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UDP, el sexo fue el gran expulsado de este nuevo reality show. Una columna publicada la semana pasada en El Mercurio. ¿Estaba bueno el 13?

La Granja milagrosa Domingo 14 de agosto de 2005

El Canal 13 logró algo insólito: expulsar del paradisíaco fundo-estudio el sexo, sin duda el asunto más candente de los cambios en la vida privada, una de las transformaciones más profundas de la sociedad chilena de los últimos años.

CRISTÓBAL MARÍN Decano Facultad de Ciencias Sociales e Historia Universidad Diego Portales

Un auténtico caballero hispano que terminó siendo vencedor. Una fiera de lengua viperina que usaba joyas de dudosa procedencia. Una actriz madura con cuadro depresivo agudo. Un constructor civil y modelo con músculos más falsos que oreja de culebra. Un DJ pillo que quiso pasarse de listo dando medicamentos, y terminó exiliado. Una ex miss Chile que rezaba el rosario, leía la Biblia e inspiraba cadenas de oración para que ganara. Una uruguaya hija de un candidato a la presidencia que casi no obtuvo votos. Un ex futbolista del Colo que comía tallarines con salsa de tomate en olla y acostado. Una chica linda y lesa que llevaba sonrisa permanente... Todos encerrados en un fundo-estudio en Pirque. ¿Qué había en esta fauna humana que convirtió a La Granja VIP, luego de más dos mil horas de grabación, en uno de los programas de mayor éxito de la TV chilena y en un fenómeno de masas que desató las pasiones y las iras de conspicuos senadores, sacerdotes y académicos?

Comprender qué motiva a las audiencias en su consumo de televisión es una tarea casi imposible. Es como entender un milagro. No queda otra que recurrir a la imaginación y a fragmentos de múltiples causas.

Es obvio que está el voyerismo y el morbo. Las personas sienten placer en fisgonear en la intimidad de otros, especialmente cuando son ricos y famosos. Sin embargo, esto explica sólo parte del asunto, pues hay muchos programas con ese componente que no tienen éxito. Además, nuestros protagonistas VIP no eran ni tan ricos ni tan famosos. También está el factor de entretención propio de las competencias de habilidades estratégicas y físicas. Desde el mítico Telemach hasta concursos en los programas estelares han mostrado el atractivo de ese tipo de torneos. Pero tampoco ese componente explica por sí solo la increíble sintonía con el público masivo lograda por el programa.

Por otro lado, se han buscado explicaciones más sociológicas. Académicos sostienen que una de las transformaciones más profundas de los últimos años y que ha provocado las principales inquietudes y controversias entre los chilenos tiene que ver con la vida privada y la intimidad, especialmente con la fragilidad de los vínculos humanos. Las personas quieren abrir su intimidad al espacio público, compartir experiencias y descubrir cómo otros enfrentan estos temas. En La Granja la exposición y conversación sobre la intimidad y las relaciones personales fue un componente central. Sin embargo, el canal católico logró algo insólito: expulsar del paradisíaco fundo-estudio el sexo, sin duda el asunto más candente de los cambios en la vida privada. Salvo el desmadre ocurrido en una fiesta, el resto de las escenas donde se insinuaba algo erótico parecían sacadas de esas películas de los cincuenta en las que cuando la situación se complicaba, la pantalla se iba a negro. En la comentada salida en un yate de Cathy y el Quijote ibérico no hubo ni un beso, sólo abrazos. Inquirida al respecto, ella señaló que ésa era su forma de expresar el afecto. Casi como aquellos marcianos de una vieja historieta que hacían el amor frotándose las narices...

Hay también otros componentes. La participación del público es uno. La gente no quiere estar pasiva frente a los acontecimientos y desea influir en ellos, votando por quién se va o se queda. El público se lo tomó tan en serio, que incluso demandó al Canal 13 con el Sernac cuando creyó que su decisión no había sido respetada. La función de socialización es otro. A la mañana siguiente, la Granja VIP era tema obligado de conversación. También está el hechizo que produce la banalidad de lo cotidiano y, por último, la sensación de reconocimiento que generaba el programa, pues los VIP eran, a fin de cuentas, gente común y corriente que había tenido sus 15 segundos de fama, y nada más.

Desde el punto de vista de la industria televisiva, evidentemente el balance es muy positivo: el programa fue un gran éxito comercial. Recaudó mucho dinero, dejó la pantalla de UC-TV valorizada y logró diversificar las fuentes de ingreso, con un modelo de negocios que además de una buena estrategia publicitaria, hizo uso intensivo del voto telefónico y el placement, e incluso de un evento en vivo con entradas agotadas. El placement llegó a niveles nunca antes vistos en nuestra TV con el fiel perrito Master, cuyo nombre, capa colorada y fantasías, aludían a una conocida marca de alimentos.

¿Habrá sido la Biblia Latinoamericana puesta estratégicamente en primer plano sobre el velador de la Verito la que logró el milagro?