Encuesta ICSO/UDP

El Instituto de Ciencias Sociales de la UDP ha lanzado su primera encuesta de opinión pública ICSO/UDP. Notable iniciativa, soy estudiante de esa facultad y formo parte de la Universidad, por eso a todos los lectores de Antimedios, este artículo publicado ayer en El Mercurio donde se analizan algunos resultados de esta encuesta, además de una entrevista a Patricio Navia (profesor del ICSO y uno de los encargados del estudio).Se agradece la transparencia con la metodología, deja en claro que existen notorias diferencias entre la lluvia de encuestas que en este año electoral se han visto en los medios.

Domingo 4 de septiembre de 2005

ENCUESTA ICSO-UDP, DATOS EXCLUSIVOS: Crecer con igualdad, la promesa que no se cumplió

Pamela Aravena Bolívar

La encuesta entregada esta semana por la Universidad Diego Portales reservó para "El Mercurio" preguntas exclusivas acerca del Gobierno de Lagos. Si bien el Presidente se va con una gran popularidad, las cifras revelan que no se cumplieron al menos dos de sus grandes compromisos.

El Presidente Ricardo Lagos está terminando su período con una popularidad que supera el 70%. Así lo confirman todas las últimas encuestas, incluida la CEP de julio y la última presentada esta semana por el Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales con la empresa Icso.

Con estas cifras, el Mandatario se está despidiendo con un nivel de aprobación similar a cuando empezó su período, cuando se alzó por sobre el 74%, según la encuesta CEP. Una cifra no menor, considerando que el anterior Presidente, Eduardo Frei, partió por sobre el 70% y dejó el poder con un 55% de aprobación.

Pero la estimación presidencial de Lagos dista mucho de la que obtiene su Gobierno. Sólo el 54,7% de los encuestados aprueba "la forma en que el Gobierno realiza su trabajo".

Estas cifras, si bien son positivas, esconden una cierta decepción de los encuestados respecto de la promesa principal del Gobierno y que fue el eslogan principal de Lagos durante su campaña de 1999: "Crecer con igualdad".

Y no fue otro Chile

Aunque los chilenos sienten que el Gobierno ha sido exitoso a pesar de las crisis económicas (77,6%) y que ha realizado importantes reformas sociales (72%), las cifras decaen cuando se pregunta más en detalle sobre algunos aspectos.

Por ejemplo, sólo el 58% está de acuerdo en que la actual administración ha generado nuevas oportunidades de empleo y apenas el 48,3% cree que "ha mejorado las condiciones de los trabajadores". Por el contrario, casi el 60% estima que este gobierno más bien "ha privilegiado a los empresarios".

La encuesta de la UDP también muestra que otro de los slogans de Lagos, aquel que utilizó en las primarias de la Concertación de 1999, "Mañana será otro Chile", tampoco se cumplió del todo: casi el 50% de quienes respondieron la encuesta sienten que el actual "ha sido un gobierno donde muy pocas cosas han cambiado".

"La gente percibe que el gobierno ha sido exitoso manteniendo el modelo neoliberal- explica Patricio Navia, investigador de la UDP-, pero que los beneficios no han sido distribuidos equitativamente. Es decir, si bien todos hemos mejorado, los empresarios han mejorado más que la gente de menores ingresos. Y de ahí que haga sentido que el discurso por mayor igualdad de oportunidades, que mantuvo Lagos el 99, ahora sea el caballo de batalla de Joaquín Lavín".

FICHA TÉCNICA

Universo: Mayores de 18 años residentes en 86 comunas del país.

Representa al 85% de la población urbana y al 70% de la población del país.

Tamaño muestral: 1.302 personas.

Máximo margen de error: 2,72% para un nivel de confianza de 95%.

Trabajo de campo: Desde el sábado 6 al domingo 21 de agosto de 2005.

Domingo 4 de septiembre de 2005

PATRICIO NAVIA ANALIZA LA OBRA Y FUTURO DE LAGOS. TAMBIÉN, LOS DESAFÍOS DE BACHELET: "Como Presidente, Lagos privilegió su propia imagen"

Según el analista político, el Mandatario optó por su popularidad personal, despreocupándose de la Concertación. Además, asegura que no pudo emular la obra transformadora de Pinochet. Y afirma que se irá con un gran dolor: no aseguró la universidad a los más capaces.

P. A. B.

En Nueva York, donde hace clases, estaba Patricio Navia cuando se dio a conocer la primera encuesta política de la Universidad Diego Portales, de la cual es uno de los responsables intelectuales.

Desde la capital económica de Estados Unidos, este analista político desmenuza el gobierno de Ricardo Lagos, explica la gran popularidad del Mandatario y sugiere cuál debería ser su rol una vez que abandone La Moneda. También, examina el liderazgo de Michelle Bachelet y distingue los desafíos que deberá enfrentar de ser elegida Presidenta de Chile.

-Ricardo Lagos está terminando su mandato con un 71,2% de aprobación, según la encuesta UDP. ¿Cómo interpreta esta cifra?

-La situación económica ayuda mucho. Pero lo principal es que él privilegió desde un comienzo su popularidad personal, más que la de la Concertación.

-¿Y se distanció conscientemente de la Concertación?

-Sí, súper conscientemente. Porque así no tenía que pagar los costos de la mala reputación de la política, en general, y de los partidos, en particular.

-¿Y eso le hizo bien?

-A él. Pero esa estrategia también tuvo efectos negativos. La Concertación no está bien, según refleja la encuesta, y eso no es una buena señal de largo plazo.

-En esa misma línea, usted ha dicho que la Concertación es una coalición unida más por su intención de mantenerse en el control de La Moneda que por una visión coherente y clara de futuro. ¿Por qué también aseguró que eso es responsabilidad de Lagos?

-Porque él asumió en marzo del 2000, justo cuando Augusto Pinochet volvió de su detención en Londres. El general ya no era un actor político y la Concertación, que se había formado para dirigir la transición, necesitaba encontrar una nueva razón de ser. Lagos se despreocupó de ese objetivo y se concentró en buscar apoyo a su persona.

-Según usted, Lagos se propuso ser el Presidente más transformador de los últimos 50 años, pero no lo logró, pues no pudo emular la obra de Pinochet. ¿En qué le ganó el régimen del general?

-El gobierno militar instauró el orden institucional, a través de la Constitución, y el modelo económico. Esos son aciertos mucho más importantes que los de Lagos, quien democratizó la Constitución, pero las bases institucionales siguen estando en la Carta de 1980. Esta no es una Constitución de Lagos, sigue siendo de Pinochet. Pero claro, el Presidente no tiene los estigmas de Pinochet por los casos de derechos humanos y el gobierno dictatorial. Además, a él la gente lo quiere y a Pinochet, no.

-En todo caso, ¿Lagos se puede ir satisfecho?

-Creo que sus aciertos son mucho más que sus desaciertos. Pero Lagos, con lo perfeccionista que es, va a sentir que muchas cosas que prometió no se cumplieron. Tal vez lo que más le va a doler es que se comprometió que todos los estudiantes que tuvieran el puntaje necesario podrían acceder a la universidad con crédito. Eso estuvo cerca de cumplirlo, pero no lo hizo.

-¿Y cuál, a su juicio, fue el momento más feliz del Presidente?

-Cuando fue capaz de actuar como hombre de Estado, oponerse a la invasión de EE.UU. en Irak, defender el derecho internacional y, aún así, conseguir firmar el TLC. Al imponer sus principios por sobre intereses de corto plazo, el mundo entero lo admiró. Buena parte de su populari dad se explica por este hecho.

-¿Cuál es el rol que debiera jugar cuando deje La Moneda el 12 de marzo?

-Sólo por hacer un par de sugerencias. Podría hacerse cargo de una iniciativa público-privada para preparar las celebraciones del Bicentenario. También podría aprovechar su experiencia como académico y abocarse a la Universidad de Chile o alguna iniciativa relacionada con la educación.

-Se dice que una de sus ideas es crear el Partido por el Progreso, uniendo al PPD, PS y PRSD en un solo referente.

-Es muy inviable que decida hacer una cosa así, porque ni durante los seis años que fue Presidente ni en sus diez años como ministro, y ni siquiera antes, durante la dictadura, Lagos fue muy activo como militante en los partidos políticos. Me parece difícil que alguien así venga ahora a involucrarse en un tema que no le es familiar.

-¿Cree que el nivel de popularidad con el que se está yendo le servirá para ser una carta presidencial en 2009?

-Si decide ser candidato, va a ser muy difícil que se le oponga alguien en la Concertación. Pero para eso debería mantenerse ajeno a la política coyuntural durante los proximos tres años, porque mientras más se meta, más va a perder el aura presidencialista que lo rodea.

-Usted ha dicho que "en las presidenciales ganará quien haga mejor campaña y logre entusiasmar a los chilenos con una imagen de futuro"... Bachelet va ganando. ¿Se puede concluir, entonces, que ella ha logrado ambas metas?

-Sí, porque lo de Bachelet ha sido un mensaje de continuidad con algo de cambio. Es lo mismo, pero con faldas. Pero, además, Bachelet no ha tenido que enfrentar a un candidato de la oposición que pueda articular un mensaje. Joaquín Lavín y Sebastián Piñera están enfrascados en una guerra civil, y cuando eso sucede es mucho más fácil que el candidato oficial gane la elección.

-¿Ve alguna posibilidad de que Bachelet pierda las presidenciales?

-En política siempre puede haber terremotos; pero si Bachelet no gana estas elecciones, sería el evento político más sorpresivo de la democracia chilena.

-¿Cómo se imagina un posible gobierno de Bachelet?

-Va a partir con muchas expectativas y cuando uno parte así, siempre es difícil satisfacerlas. Pero tiene la ventaja de que la economía está funcionando relativamente bien, por lo que va a tener recursos para dedicar a ciertos programas sociales que son parte de su campaña.

-¿Cuál podría ser el gran desafío político de ella como Presidenta?

-Uno de sus desafíos es refundar la Concertación, más allá de la oposición a Pinochet y del fin de la transición. La declaración de Lagos de que la transición ya terminó, le puso una sentencia de muerte a la unión de la Concertación en torno a la democracia. Porque el nombre de la coalición es Concertación de Partidos por la Democracia. Una vez que se logró la democracia, con las reformas constitucionales, la Concertación no tiene razón de ser. Bachelet debe encontrar una nueva justificación que la mantenga unida.