Piñera y Chilevisión

Una entrevista publicada el viernes pasado en el suplemento Wikén de El Mercurio permite comprender la lógica de la industria televisiva. El personaje en cuestión, Sebastián Piñera, responde a un cuestionario donde revela algunos de los criterios con los cuales se maneja una empresa, en este caso un canal de televisión. Piñera TeVe El Mercurio/Wikén Viernes 24 de marzo de 2006

Tras su fallido paso como candidato presidencial, Sebastián Piñera está retomando sus negocios. Uno de ellos es Chilevisión, el canal que el año pasado arrojó los mejores números de la industria. Su presente y su futuro le interesan. Por eso hoy habla por primera vez de televisión, de lo que le gusta - Tonka Tomicic, Vivi Kreutzberger- de lo que no le gusta - el sensacionalismo en las noticias de su canal y de los otros- , de cuánto le seduciría tener su propio programa, de su relación con Jaime de Aguirre y de las ganas que tiene de adjudicarse el Festival de Viña. Porque ahora Piñera sí que opina de todo.

Natalia Núñez

Cuando uno entra a la oficina de Sebastián Piñera en Apoquindo con Carmencita, hay un retrato suyo que ayuda a hacerse una idea de él, una presencia sustituta en papel de diario que yace en la sala de espera. Se trata de una portada de "Las Últimas Noticias" con él y un lobo marino feroz como protagonistas. Sirve como apronte del Piñera que llega puntualísimo y que, con voz de mando, hace notar a sus empleados que ya está en sus dominios.

En su despacho acumula 14 aviones a escala de Lan Chile, ocho diplomas entre la Universidad Católica, Harvard y The Economist, dos bendiciones del Papa Juan Pablo II, caricaturas políticas del "Topaze" y muchas, muchas fotos familiares. Pero así como Batman sabe ocultar su batimóvil, el dueño de Chilevisión esconde bien sus armas secretas: tras las puertas de una biblioteca están su Sony de 48 pulgadas, un DVD, un reproductor de video y un equipo de sonido con seis parlantes. Las compuertas se abren. Comienzan las transmisiones de "The Piñera show".

Porque éste es un hombre mediático, que en la Teletón siempre se presta para hacer coreografías y es invitado frecuente de estelares. Pero hasta ahora se había negado a hablar de televisión. Su negocio, hasta hace dos meses, era la carrera presidencial y, como buen emprendedor, no quería mezclar lo uno con lo otro.

Pero ya está. Ahora Piñera sí quiere hablar de su canal, de sus gustos y de la industria. Ahora sí está en el rubro. "Me fascina el mundo de las comunicaciones, especialmente la TV que es masiva, instantánea", dice y reconoce que el único freno para articular un espacio conducido por él ahora, es la pérdida de libertad. ¿Se imagina a Piñera animando en la noche? ¿O asumiendo su condición de showman en números musicales? Él garantiza: "Me gusta la TV. No soy un tonto grave, me gusta atreverme, innovar en cosas en las cuales yo me siento grato y cómodo: y a mí me gusta bailar, me gusta cantar, me gusta el espectáculo".

Y este Piñera versión postelecciones, tiene una respuesta para todo, desde por qué Margot Kahl no está en la TV, hasta por qué Don Francisco se mantiene. No hay pregunta que eluda.

"La Margot no está porque la TV es cruel, un día pone a su protagonista en el cielo y al día siguiente en el infierno. Yo diría que tuvo mala suerte porque tuvo un éxito notable en canal 7, de confianza, credibilidad y su paso al 13 fue una comedia de equivocaciones". ¿Y Kreutzberger? "Él está porque tiene una fuente de energía inagotable que se la envidiaría Duracell, especialmente cuando se prenden las luces y aparecen las cámaras, porque ahí revive, es otro. Lo he visto apagado, deprimido, y de repente se llena de energía. En segundo lugar porque tiene un espíritu mordaz, es agresivo pero aceptable, Don Francisco se ríe de la gente o con la gente. Tercero porque tiene un carisma innato y porque ha aplicado el lema de innovar o morir. Lo lleva en los genes, la mejor muestra es su hija Vivi".

Y seguimos haciendo la prueba:

- ¿Cuál matinal es mejor: el del 13 o TVN?

"Francamente, no veo matinales. Los voy a empezar a ver porque se desató la guerra de las mañanas. Hoy es un territorio abierto en que está la competencia desatada y nosotros tenemos mucha confianza en el matinal de Chilevisión".

- ¿Tonka o señorita Jeannette? ¿Cuál prefiere para animar un matinal?

"Tonka Tomicic. Por su naturalidad, su espontaneidad, simpatía. Creo que la Tonka es un poco como las lechugas, como las manzanas: uno puede comerlas todos los días y nunca aburren. En cambio, la señorita Jeannette es algo más sofisticado, puede ser muy bueno para una semana, pero no para un matinal diario".

- ¿Qué le pareció el Festival de Viña?

"Es impresionante que lo vean aproximadamente 9 de cada 10 chilenos. Un festival que objetivamente no es de calidad, que no tiene a los mejores artistas del momento. Pero se genera toda una cultura o locura en torno a él y que no pasa solo por el evento, sino por todos los programas satélite, las starlets, las argentinas, las siliconas, las reinas, es lo más parecido al circo romano que existía en la época del Imperio. Y también me sorprendió inmensamente el éxito de los humoristas. Tal vez los dos mejores números que tuvo el festival fueron Coco Legrand y Ruperto".

- ¿Vio a Ruperto?

"Me dio mucha risa cuando lo vi en el festival de Olmué. Menos cuando lo vi en el festival de Viña, porque fue la misma rutina. Y menos cuando lo he visto ahora en otros programas. Si yo pudiera darle un consejo es que tiene que fortalecer sus libretos y rutinas, de lo contrario va a ser flor de un día".

- Dice que no trajeron a los artistas del momento. ¿Qué artistas habría traído usted?

"En pedir no hay engaño y en soñar no hay límite. A mí me habría gustado ver a U2, a los Rolling Stones, a Pavarotti, que vienen a Chile pero no al festival".

- ¿Fue al recital de U2?

"Fui".

- ¿Le gustó?

"Encuentro a los U2 fantásticos, pero todavía están a años luz de los monstruos, como son Los Beatles, los Rolling Stones y Elvis Presley".

- Sigamos con la TV ¿por qué fracasó Bolocco?

"No lo sé, es talentosa, culta, rápida, se integra a su cuento, baila cuando hay que bailar, actúa con sus invitados, por tanto no sé por qué no le fue bien".

- ¿Y cómo explica el exitazo de Isaura?

"Porque es una historia muy real, un malo muy malo, que es Leoncio, la lucha del bien y el mal que viene de los tiempos de la manzana y el paraíso, de Caín y Abel. Es un fenómeno que resiste a la tormenta, porque le han puesto toda clase de competencia y ha resistido".

- ¿Cuál es el programa mas entretenido?

"Las coberturas de los días de las elecciones, porque era algo que me llegaba a lo más profundo; la transmisión de la Copa Libertadores".

- ¿Y la mejor teleserie chilena?

"Todos hablan de 'La madrastra', pero la que a mí más me ha gustado fue 'Estúpido Cupido' porque me recreó una época que para mí me llega al corazón, a los sentimientos, a las emociones que es la década de los 60, el rock & roll".

- ¿Por qué está ganado "Cómplices"?

"Porque hizo una mejor publicidad, porque transmitió mejor su historia, y por sus actores".

- ¿Y por qué le fue mal a "Descarado"?

"La gente llega a su casa cansada y quiere un momento de recreación, quieren que les cuenten cuentos y que no les exijan. 'Descarado ' es compleja, difícil de entender. En 'Cómplices' apenas Pancho Reyes miró a los ojos a Di Girolamo se dio cuenta de que no es su hermana. Le está jugando el jueguito".

- ¿Cuál es el mejor programa de la TV chilena?

"'Nuestro siglo', lo seguí con pasión".

- ¿Qué programa ve en la noche?

"Las noticias, pero muy pocas veces veo las de las 21 horas. Las de medianoche sí y soy un adicto al control remoto. Hago zapping permanentemente y me cruzo por todos los canales".

- ¿No tiene fidelidad con Fernando Paulsen?

"Lo veo mucho. Pero hago zapping dependiendo del invitado y dependiendo del tema. Pero sí creo que la pareja de Paulsen con Mónica Sanhueza es fantástica porque Paulsen pone la cosa más masculina y agresiva y ella pone la cosa más tierna, más femenina. Salto de Paulsen al 'Telenoche', al 'Medianoche', entre esos tres me muevo. Me acaban de cambiar el equipo porque antes teníamos a la Soledad Onetto, Fernando Paulsen y la Montserrat Álvarez. A las 9 me muevo entre Guillier, Mauricio Hofmann y la Constanza Santa María y Amaro y la Consuelo Saavedra".

Prueba superada. Piñera se maneja en el rubro TV.

El tevito. El people meter on line se ha transformado en una adicción para Piñera. Se queda pegado durante horas mirando cómo varía la sintonía y los peaks de cada programa. Tiene un computador que le indica el minuto a minuto. Y al lado de esa pantalla, hay otro PC donde navega por internet y revisa sus correos eletrónicos. Recibe miles ¿Un remitente frecuente? Jaime de Aguirre, director ejecutivo de Chilevisión. Muestra uno que dice algo como "envío los resultados de rating de tal y tal programa".

Piñera dice que son amigos. De hecho durante la sesión de fotos para esta entrevista, que se realizó en el canal, el director ejecutivo de Chilevisión lo acompaña y lo ayuda: "¿La mejor película de todos los tiempos? No sé. A ver, Jaime, ven ayúdame", le dice el empresario. Y De Aguirre lo hace: "'Casablanca', un peliculón para la época", declara el ejecutivo. Y Piñera asiente. Tienen una relación cercana. Tanto como para aguantar que uno de los dos se haga el sentido cuando la situación lo amerita ¿Un ejemplo? El momento exacto en que Sebastián Piñera se entera que De Aguirre compuso un jingle para la campaña de Michelle Bachelet. Piñera al habla: "No sabía eso. Sabía que había compuesto la canción del No, que fue una maravilla y que aún me produce mucha emoción y nostalgia. Pero él es libre de componerle una canción a quien quiera en sus ratos libres. Pero sí siento un poco de envidia porque yo le pedí que me hiciera una canción a mí y él nunca me contestó" dice. Y De Aguirre responde: "Sí te contesté. Te dije que no. Estaba comprometido de antes".

Ambos han construido una relación armónica, de mucha confianza y que ha demostrado ser muy fecunda: US $3.100 fueron las ganancias del canal el 2005.

Ya solo, el dueño de CHV dice: "Tengo un gran aprecio por De Aguirre. Lo considero una gran persona y un gran profesional y por tanto, hasta ahora las cosas se han dado de forma natural y eso es necesario en cualquier desafío o compromiso: que exista esa cohesión". Durante la campaña prácticamente no lo vio, pero ahora se juntan una vez a la semana, además en un comité estratégico y todos los meses en el directorio de Chilevisión. "Con Jaime nos damos consejos mutuos, conversamos, discutimos, a veces con pasión, como es en la relación entre dos amigos", dice.

- ¿Le ha dicho, por ejemplo, "Jaime, creo que el noticiero está muy sensacionalista"?

"Ah, pero por supuesto. Por supuesto que sí. Y él también me ha dado consejos a mí en el mundo de la vida pública. Por supuesto que yo, sistemáticamente, le comento lo que veo en la pantalla de Chilevisión y juntos elaboramos un proyecto de modernizacion del canal, para mejorar la calidad de la señal y estamos trabajando en revolucionar la pantalla, que es lo más importante".

- ¿Encuentra que al noticiero se le pasa la mano con la truculencia?

"A veces. A veces. Pero creo que Guillier es un excelente conductor. Porque tiene todo lo que se necesita: un estilo propio, cercanía, es opinante pero con mucha credibilidad. De repente efectivamente, y esto es una crítica no sólo a CHV sino que a todos los canales, exacerban en exceso las noticias negativas, los accidentes, los delitos, la sangre, la truculencia. Parece que vende. Por algo está ahí. Pero hay esta tremenda contradicción con la TV, que permanentemente tiene que compatibilizar lo masivo con la calidad".

¿Qué decisiones toma Sebastián Piñera sobre el canal? En la estación dicen que no se mete en nada, aunque por estos días está preocupado de la construcción del nuevo edificio de Chilevisión y de que tengan un mejor equipamiento técnico. Es como el papá que quiere darle las mejores condiciones a sus hijos para que se potencien.

Él dice que su idea ahora es inyectar recursos en cinco áreas: entretención, deportes, cultura, información y opinión. Pero, a la hora de precisar, ya hay varias decisiones que llevan su marca. Una de ellas fue comprar los derechos de transmisión de la Liga de Campeones europea. Y en sus manos ya están también las cifras para decidir si el canal hace una oferta para el Festival de Viña. Es enfático: por primera vez están estudiando en serio las bases para hacer una propuesta. "Lo haremos con los pies puestos en la tierra", asegura. Porque según él hay muchos canales que se han apretado los dedos porque se engolosinan con el festival. Y dejan de lado todo lo demás. "Pierden fortuna y no nos olvidemos que el festival dura seis días y un canal de TV tiene que ser un buen canal durante los 365 días el año".

Si me lo quitan... En el dormitorio de Sebastián Piñera, frente a su cama, hay un televisor Sony de 60 pulgadas que le permite dividir la pantalla en cuartos y así ver cuatro canales a la vez. "Incluso ahora he descubierto un sistema (ríe) donde separo el audio del televisor del audio del audífono. Así es que puedo estar escuchando dos canales al mismo tiempo". Un tevito de tomo y lomo. Porque si hay algo a lo cual no ha renunciado en sus 32 años de matrimonio es a la tutela del control remoto. "Los principales conflictos que he tenido que enfrentar en mi vida matrimonial, son por culpa de la TV y más específicamente por el control remoto. La hora en que se prende, la hora en que se apaga".

Él no transa. Le gusta la tele. Y por eso dice que es curioso que la gente critique tanto la TV y simultáneamente la vea. "Es como la historia del cuchillo que si me lo sacan me desangro y si me lo dejan me muero. Y, también lo que dicen los políticos, los artistas y muchos más: lo que no está en TV no existe". Eso, Piñera lo sabe de sobra.