¿TV or not TV?

Juan Carlos Altamirano, sociólogo U. de Essex y ex gerente de programación de TVN, acaba de publicar un libro titulado "¿TV or not TV?" (Ed. Planeta) en el cual analiza el estado de la industria televisiva en Chile, además de analizar la crisis de las audiencias masivas, por más masiva que pueda ser la televisión.Artes y Letras de El Mercurio publicó el domingo pasado esta entrevista. JUAN CARLOS ALTAMIRANO. Autor de ¡Tv or not tv?" La TV y la encrucijada digital

Domingo 9 de abril de 2006 El Mercurio/ Artes y Letras La sociedad reclama. Los políticos a clase política se quejan: "¿Qué clase de televisión tenemos?". Altamirano responde que tenemos lo único que podemos lograr si no se da el salto a la digitalización.

ÓSCAR CONTARDO

Las cifras rojas de TVN durante 2005 se transformaron en la bestia negra de la programación cultural de la estación. Desaparecieron espacios ícono y de paso hizo agua el esquema de programación elaborado a partir de los '90, cuando TVN dejó los antiguos hábitos y se puso al día con la democracia y la idea de diversidad y pluralismo.

El sociólogo (U. de Essex) y productor Juan Carlos Altamirano estuvo en el proceso que llevó a TVN a desplazar a Canal 13 en el liderazgo catódico en la década pasada. Una etapa que parece haberse agotado cuando el canal perdió audiencia y dinero en 2005. Pero no sólo hubo fatiga económica el año pasado, sino también problemas en la relación de Altamirano con la estación de la que finalmente se alejó. "Fue agotamiento y frustración", explica quien fuera gerente de programación del 7, y responsable de producir y darle espacio en la televisión a programas como "Patiperros", "Bienvenida realidad" y "El show de los Libros" y "El Mirador".

Altamirano reúne dos condiciones escasas en el mundo de la televisión. Tiene la mirada académica teórica, la del sociólogo formado en Inglaterra con posgrado en cine y TV, y la visión práctica del productor que llegó a la plana ejecutiva del canal más importante del país. Un fundido escaso, tal como lo es "¿TV or not TV?" (Ed. Planeta), el libro que Altamirano venía preparando desde 1997 y que acaba de lanzar. Otra cosa es con guitarra, y se nota en la experiencia doméstica en el negocio televisivo, un know how que no tenía en 1987, cuando escribió "Así se mueve Don Francisco", un análisis sobre el sempiterno Sábados Gigantes.

"Hay muy buenos libros sobre materias específicas de televisión, pero hasta ahora no había uno que se encargara de darle cohesión a los distintos aspectos del fenómeno con una mirada integral. Si no se mira la televisión de manera integral, se cae en el peligro de caer en visiones muy simplistas, panfletarias y críticas", explica Altamirano. El lanzamiento no podía ser más oportuno, en medio del inesperado debate provocado por "La belleza del pensar" y el reflotamiento del tema de la calidad de la televisión.

- En tu libro haces una descripción del rol del programador de televisión, y el vínculo que existe con la puesta en marcha de una línea editorial. ¿Existe claridad en la televisión chilena sobre el rol del programador y cómo llevar a la pantalla una línea editorial consistente?

"Creo que todavía hay mucha confusión, aunque menos que hace quince años. La gente que ha hecho programación lo ha hecho en términos de enfrentar la competencia, pero con cierto desconocimiento de la relación entre la programación y la misión del canal, y cómo su línea editorial se plasma en la pantalla. Lamentablemente, esos roles se siguen confundiendo y , provocando desastres programáticos. Porque quienes terminan programando a veces terminan programandoson los otros ejecutivos, los ingenierosÉ. se mezclan los roles y eso genera desastres programáticos".

- ¿Qué ejemplo de desperfilamiento puedes dar?

"Creo que el ejemplo que dio TVN el año pasado es el más claro de la manera en que un canal que durante un período logró diferenciarse, ser distintivo, ser propositivo en plantear nuevos géneros,, nuevos formatos y temas, termina perdiendo ese liderazgo. Creo que eso se dio en TVN en los últimos años, y más acentuadamente el año pasado, cuando se levantaron muchos de los programas que le daban diversidad al canal. Programas que ahora están apareciendo de nuevo porque ya estaban hechos. El tema es qué es lo que va a ocurrir después. Otro ejemplo bastante clásico es el conflicto que vive la Universidad Católica con Canal 13. La Católica le ha dado una determinada misión editorial a Canal 13 que le ha sido muy difícil de sobrellevar. Permanentemente surge esta disociación entre lo que se predica en la línea editorial del canal y lo que en la práctica se termina llevando a la pantalla".

- ¿Cómo ha cambiado el perfil de la audiencia en Chile desde los '90 hasta ahora?

"Ha cambiado enormemente. De ser una audiencia masiva en la que básicamente todos buscaban el mismo tipo de discurso ha llegado a ser una audiencia con una diversidad de demandas. Hoy tenemos que los chilenos buscan mucho más la individualización, sus propias ideas, su propia identidad, y por consiguiente sus propios gustos. Entonces es muy difícil que un solo programa logre interpelar a una audiencia que está tan fragmentada en diferentes pequeños mundos, con sus propios gustos y formas de ver la vida".

- Ha cambiado la audiencia, pero por otro lado la publicidad sigue segmentando al mercado de la misma manera, por estratos socioeconómicos en nichos bastante gruesosÉ

"Hace tiempo ya que los publicistas se dieron cuenta de que tienen que hablarles a nichos específicos de edad y género. Súmale diferencias socioculturales. La publicidad cada vez está apuntando más a targets específicos. Esto ha provocado que los canales grandes pierdan la posibilidad de monopolizar el avisaje, porque lo que hacen las agencias de medios es repartir fichas por todas partes. El punto es comprar audiencias, pero no audiencias masivas, sino específicas con determinados valores e ideas. Además, la tecnología digital permite ir ahondando más en nichos específicos".

- ¿Cómo está enfrentando esa nueva realidad nuestro paísChile en términos de producción de contenidos?

"Se han dado pasos importantes sobre todo a nivel de ficción. La producción de sitcoms (comedias de situación), telefilmes y series demuestran que vamos por el camino correcto. Hay un potencial creativo enorme para generar contenidos televisivos, pero ese potencial está limitado por el sistema. Cuando en TVN comenzamos a estimular la producción independiente hicimos dar un salto enorme a la industria audiovisual en Chile. Antes de los '90 no había productoras de televisión; casi todo lo que había estaba orientado a la publicidad. La apertura provocó el desarrollo en la industria audivisual. Creo que ahora debiera venir un segundo impulso que TVN debiera liderar".

- ¿Cuál es ese nuevo impulso?

"El gran rol de TVN es liderar la digitalización del país. Eso es mucho más que pasar de la TV análoga a la digital. Eso están haciendo la BBC en Inglaterra y los canales públicos en Europa".

- ¿Qué significaría concretamente la digitalización de la televisión?

"Significaría que un tema fundamental podría llegar a solucionarse. Esto es, el descontento que hay con TVN, como canal público, es que hace un solo tipo de televisión, es decir, televisión generalista. En las actuales condiciones ningún director ejecutivo va a lograr que una señal logre satisfacer toda la demanda que hay en una sociedad cada vez más pluralista y heterogénea, en la que el público es tá cada vez más segmentado. La digitalización es la forma en que los canales públicos europeos solucionaron este problema. La BBC actualmente tiene cuatro señales para distintos públicos, y acaba de crear otro canal para niños. Todo eso es gracias a la revolución digital. Antes era imposible, hoy existe esa posibilidad, y alguna institución tiene que liderar ese proceso".

- EPero eso no puede resolverse desde dentro de los canalesÉ

"Exacto. Aquí se debiera reformular y legislar el tema de cómo vamos a digitalizar la televisión y el país. Creo que TVN, por ser el canal público generador de contenidos, debiera jugar un rol central. Para esto debe haber una revolución estructural en TVN. Hoy el modelo que llevó al liderazgo al canal público es insuficiente, y los cambios no pueden darse desde dentro del canal. Son cambios que tienen que ver con el modelo de televisión. Cambios en la legislación".

- ¿Existe conciencia de la necesidad de cambio dentro de TVN o entre la clase política?

"No. La clase política y la sociedad en general critican a la televisión chilena arguyendo que no cumple ningún rol educativo ni de difusión cultural. Una crítica que en muchos casos es pertinente, pero nNo se dan cuenta de que la TV que tenemos es producto del modelo. Un modelo que se ha estrujado al máximo y al que no se le puede pedir más. La clase política exige, pero no se da cuenta de que la llave la tienen ellos, porque son las legislaciones, las políticas de Estado las que cambian o hacen evolucionar los modelos. En otras palabras, si el país o el Estado no está dispuesto a meterse la mano en el bolsillo y financiar la televisión educativa, para todos los colegios, cosa que es fundamental en la digitalización del país, no tiene sentido quejarse. Tiene que haber conciencia en el Parlamento y en el Gobierno de que el tema de la calidad de la televisión chilena pasa por la digitalización, y que es el canal público el encargado de liderar el proceso, de empujarlo, de darle contenido a todas estas plataformas multimediales que se han ido formando. Los otros canales no lo van a hacer. Tal como ocurrió en el proceso de industrialización del país, la iniciativa la debe tomar el Estado. Luego se le sumarán los privados, pero el encargado de abrir el camino es el Estado. La digitalización no sólo implica canales para públicos diferentes, sino sobre todo llevar la TV educativa a las salas de clases, que es . Por un lado, se reclama la calidad de la educación chilena, pero no se ha recurrido a una de las herramientas más importantes a las que se ha recurrido en Europa, India y China, que es desarrollar contenidos educativos de televisión".

- Los ejemplos que nombra son de países en los que el Estado tiene un rol fuerte, o al menos distinto al que tiene en Chile...

"Pero todos los países que son líderes en crecimiento han desarrollado la televisión educativa y la han transformado en una industria. Cuando se dice que la televisión educativa no existe o no tiene futuro se está haciendo una afirmación que nace de una gran ignorancia. Lo que sucede es que pPretender que la TV abierta juegue esa función, es difícil. NAquí nuestros representantes lo único que hacen es criticar la calidad de la televisión, pero no han hecho nada por mejorarla. Lo último que hicieron fue crear eleste marco para regir a TVN y el Consejo Nacional de Televisión. Y punto. Un gran avance fueron los fondos concursables del CNTV. Pero ese fondo es ridículamente pequeño en comparación con otros países. Incluso Nigeria destina más recursos. Para qué decir China o India. No ha existido la voluntad en este país por tomarse en serio el tema.

Fragmentos escogidos

En "¿TV or not TV?", Juan Carlos Altamirano hace una extensa revisión de la historia de la televisión. Géneros, formatos, modelos y críticas son tópicos de un libro para público general y especialistas. Aquí algunos párrafos escogidos.

"(É) El rating no lleva necesariamente a tomar decisiones de programación de bajo estándar. La calidad más bien depende del modelo de televisión que implementan los canales y la legislación que regula la televisión de cada país. La BBC de Gran Bretaña, reconocida internacionalmente por su alto estándar de calidad, también mide y utiliza el rating para programar. De hecho, mantiene un honroso segundo lugar en los ratings promedio, pues la legislación los obliga a satisfacer demandas segmentadas que, por cierto, no generan ratings altos". Página 382

"Pienso que el ideal de una buena programación es crear una suerte de comunión entre los contenidos y los gustos del televidente; me refiero a crear una relación de encantamiento mutuo, de confianza, que genere un sentimiento de amistad y compañía entre los programas y su público". Página 387.

"Las series actuales requieren mayor atención: el telespectador se entretiene con cierto nivel de complejidad, descifrando enigmas, buscándole sentido a las secuencias. Series como 24, The Sopranos... son más complejas en tanto la información proporcionada al telespectador es intrincada, fragmentada con pistas falsas y lenguaje especializado (...). Página 413.

FICHA

"¿TV or not TV?", Juan Carlos Altamirano. Editorial Planeta.