Calidad de la información

Para que existan ciudadanos bien informados, es necesaria la existencia de buenos canales de información que se adapten tanto a la necesidad e interés de cada individuo, como a la transmisión de información que el Estado debe entregar a los ciudadanos. Para el segundo objetivo, TVN cumple un rol clave.Valerio Fuenzalida, investigador del Instituto de Estudios Mediales de la PUC, analiza este hecho en columna publicada hoy en La Tercera.

Opinión/La Tercera Calidad en la comunicación política Por Valerio Fuenzalida, investigador del Instituto de Estudios Mediales de la Pontificia Universidad Catolica de Chile Fecha edición: 24-04-2006

El senador Jaime Gazmuri, a través de La Tercera, ha provocado un importante debate acerca del aporte de TVN para elevar la calidad de la comunicación política. Quiero seguir precisando las posibilidades, pero también las limitaciones, en la información política por televisión. La importancia pública de un noticiario central balanceado en TVN se recorta sobre un importante cambio conceptual: en lugar de confiar en la eficiencia política de la desinformación y la propaganda, la información política equilibrada es valorada como un bien social necesario para el desarrollo y la gobernabilidad del país. Por ello, la información en TVN debería ser de confianza y de sintonía masiva, de manera de impedir la desinformación y sentar un estándar para los demás informativos. Sin embargo, la calidad de la comunicación política en TV se ve afectada por otras limitaciones de muy diversa naturaleza. La competencia ya ha llevado a tres canales en TV abierta a no programar informativos a las 21 horas y, en algunos casos, a exhibir películas y telenovelas que podrían llegar a tener alta audiencia. ¿Se ha decidido en Chile que la misión de informar solamente rige para algunos canales? Nuestra TV muestra una importante carencia de información generada y emitida en todas las regiones; tal centralismo constituye un fuerte obstáculo para el desarrollo económico, social, político y cultural de las regiones. Nuevamente aquí aparece un vacío jurídico y económico. En un noticiario central de una hora, financiado publicitariamente, caben entre 30 y 40 notas de un minuto promedio. Estas notas constituyen al noticiario en un género de "headlines" o titulares de los hechos principales de la jornada. Una información más completa necesita otros géneros informativos, como entrevistas de profundización, debates, resúmenes semanales y reportajes en profundidad. Con la excepción del reportaje, los otros géneros discuten verbalmente de manera analítico-abstracta los problemas sociales y así convocan a públicos segmentados con intereses especiales. Hay evidencia de que la TV ha provocado un cambio de percepción en relación con lo que las audiencias televisivas demandan a la labor política. Hoy se aprecia menos la retórica verbal ideológica y se valora más la resolución de los problemas y necesidades cotidianas de las audiencias, las cuales, en un porcentaje muy elevado, viven en condiciones de pobreza. Se han planteado dos soluciones convergentes a un escenario de comunicación televisiva con intereses políticos diversificados. Por una parte, ofrecer a las audiencias canales que entreguen información durante todo su horario de emisión y en todos los géneros informativos posibles; tal es la posibilidad que ofrece la introducción de TV digital en formato multiplex. Por otra parte, el lenguaje escrito es altamente apropiado al análisis más abstracto que requieren los problemas políticos; es necesario, entonces, complementar la información audiovisual con la escrita. Para elevar la calidad de la comunicación política, el diario La Nación, por ejemplo, debería dejar de ser un medio de información gubernamental para contribuir a una profunda discusión social de ideas desde variados puntos de vista, complementando la limitación semiótica de la TV con la eficiencia analítica de la escritura. Finalmente, hay una limitación propia de TVN, ya que como canal público se sitúa en un escenario de fuertes tensiones. En algunos canales los reportajes de denuncia gozan no sólo de sintonía, sino de alta credibilidad. Pareciera que la TV ha asumido el rol de denuncia de problemas ciudadanos. Que Canal 13 denunciara el caso Lavandero no fue por azar; un reportaje con esa denuncia habría generado graves tensiones en TVN, ya que habría sido estimada como un atentado a la imagen corporativa de la clase política. Estas dificultades en la comunicación política por TV muestran que una mejora en la calidad exige decisiones jurídico-políticas y económicas, que implican la complementación con otros canales y medios; el CNTV debería asumir como tarea una propuesta de reforma más integral, a propósito de la inminente digitalización. Frente a las tensiones de carácter editorial propias de TVN, su directorio necesita más autonomía y una alta calidad en sus integrantes para tener una mirada de país con más distancia de las presiones de la lucha política por el poder.