Televisión digital y políticas públicas

El diseño de una política pública siempre genera un dilema, por un lado el político (impacto de la decisión que está tomando un gobierno en los futuros electores, la oposición, etc.), y por otro las consecuencias de la política pública en sí. ¿Qué importa más, la política pública o la política? Actualmente la Subtel dictará una norma que permitirá el uso de la televisión digital en Chile. Lo principal de la norma -más allá del tema técnico, la calidad de la imagen y los televisores de plasma- tiene que ver con la posibilidad de que entren nuevas estaciones a competir. Esto puede incidir en la calidad de los contenidos (idea a la que apuesta el gobierno), mientras que para la industria televisiva esta medida puede afectar los ingresos publicitarios. Un artículo publicado en Reportajes de El Mercurio donde se da cuenta de la visión de los actores involucrados en esta transformación, quizás la más importante después de la implementación del Transantiago. Ver para creer. El Mercurio/Domingo 28 de enero de 2007

Autoridad concursa este año ingreso de más señales: La polémica decisión que enfrentará al Gobierno con los canales de TV

A dos meses que la Subtel dicte la norma que permitirá el uso de TV digital en Chile, las cosas ya están claras por encargo de la Presidenta: priorizar más canales por sobre calidad de emisión. Los actores del rubro están complicados. Y no sólo por la competencia que vendrá. También, porque el Congreso revisará la ley que los rige y algunos políticos ya hablan de nuevas exigencias, como cambio de contenidos.

ANDREA SIERRA

Seguramente sería el programa más visto por los ejecutivos de la televisión chilena, el con más "rating".

Todos los ojos de la industria estarán puestos en la decisión que el Gobierno anunciará en marzo: la norma que permitirá el uso de la televisión digital en Chile y que abrirá, durante este año, una fuerte discusión sobre la forma de operar de la actual televisión abierta. Los canales -en cuya propiedad participan la Iglesia, el Estado y empresarios como Sebastián Piñera y Ricardo Claro- están nerviosos. Hasta ahora han desplegado todos sus esfuerzos en conseguir que el Gobierno opte por la norma estadounidense, que prioriza mayor calidad de la imagen en vez de nuevas estaciones y señales a teléfonos móviles, como lo hacen la norma europea o japonesa.

Pero la decisión ya está tomada.

Independiente de la tecnología que se apruebe, la autoridad -por encargo de la propia Presidenta Bachelet- fomentará el ingreso de más empresas al negocio de la televisión abierta.

Es más. Los objetivos de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) son someter a concurso durante este año parte de las nuevas señales que se abrirán con la puesta en marcha de la televisión digital, afirma su titular, Pablo Bello.

Esta tecnología deja espacio a 30 canales con 6 MHz o 120 señales de 1,5 MHz, que se ubicarán desde el dial 21 en adelante. Mientras, con la tecnología actual sólo hay cabida para 8 estaciones en TV abierta.

Las estaciones dicen que entregar espacios a nuevos actores no es necesario, y que el ingreso de más competidores sólo generará una disminución en la repartición de una misma torta publicitaria en más trozos. Por eso, dicen, hay que implementar la tecnología digital pero sólo con el objeto de mejorar la imagen que llega a los televisores.

TVN y Chilevisión incluso argumentan que en Chile no hay escasez de señales, que cualquiera puede pedir una en el espacio UHF y que lo difícil es lograr viabilidad económica.

Sin embargo, no saben que la autoridad congeló la entrega de nuevas frecuencias desde 2000, asegura Pablo Bello, por lo que en la práctica no hay espacio para nadie.

"Es una bonita excusa para que no existan más canales. A la audiencia no le importa la calidad, por algo muchos compran películas en las calles", afirma el académico de la UC, Sergio Godoy.

Los reclamos de la industria no complican al Gobierno.

"Los canales siguen pensando en un rol bastante tradicional de la TV y no ven las tendencias de evolución. Obviamente, cuando hay cambios se producen temores y ante los temores lo natural es resguardarse en lo que uno conoce y convertir lo mismo que hacía a alta definición. Nosotros creemos que la TV digital es mucho más que eso. Por tanto, la política pública, que no la define Anatel sino el Gobierno, el espectro radioeléctrico que es de todos los chilenos y no de los canales, tiene que estar puesto a disposición de lograr los objetivos país", afirma.

Y para él estos son claros. Casi 80% de los chilenos no tiene cable y seis de cada diez no están conformes con la TV abierta, por eso se debería cambiar.

A esto se suma la opinión de las estaciones regionales, quienes ya iniciaron los contactos para convencer a la autoridad de entregar más frecuencias e incluso ya pidieron permisos para partir pruebas de sistemas digitales.

La punta del iceberg

Pero el ingreso de más actores al sector es sólo un dolor de cabeza de la industria. Lo "peor" para ellos estaría por venir.

Junto con dictar la nueva norma, la autoridad enviará un proyecto de ley al Congreso que abrirá la discusión sobre la forma de operar de la televisión actual. Incluso, los operadores temen que los parlamentarios se conviertan en los "gerentes de programación".

Ello, pues el sistema digital deberá coexistir con el analógico por al menos 6 años, por lo cual cada canal estará presente en ambos sistemas.

Pero el problema es que por ley una empresa televisiva no puede tener más de dos canales.

Es allí donde los parlamentarios tendrán que dar la luz verde y ya preparan sus condiciones. "Les damos esa posibilidad, pero si ellos mejoran los contenidos. Por ejemplo, que emitan señales interactivas para políticas públicas o culturales", dice el diputado PS Marco Enríquez-Ominami.

También los actores -comandados por Francisco Reyes- ya iniciaron contactos con la autoridad , y también lo harán en el Congreso, para pedir más contenidos.

Pero la legislación que prepara el Gobierno no termina ahí. Además, pondrá nuevas exigencias de cobertura digital a los canales y, además, revisará las concesiones ya entregadas, que dejarán de ser indefinidas para evaluarlas cada cierto tiempo, cuenta Bello.

"Sugiero que no confundamos un cambio en el modelo de TV con un cambio tecnológico", pide Sebastián Piñera, propietario de Chilevisión, anticipándose a lo que viene.

El vicepresidente del Consejo Nacional de Televisión, Herman Chadwick, parece estar preparado: "la norma es sólo el principio, las mayores modificaciones al mercado vendrán después".

Y tiene razón.

Los canales en la actualidad operan en un espectro de 6 Mhz, que con el sistema digital tendrá capacidad para albergar cuatro señales distintas. La exigencia de la industria es que cada casa televisiva mantenga ese espacio y lo destine a más señales o mejor calidad, pero eso también será discutido en el Congreso.

Aquí también hay opiniones discordantes. Chadwick explica que hay derechos adquiridos de las empresas sobre ese espectro, por lo que de variarse, podría generar un revuelo judicial, pero el Gobierno afirma que ese espacio es de "todos los chilenos".

Pero aún hay más.

Si Chile opta por la norma europea o japonesa, la puesta en marcha de la televisión digital permitirá que un nuevo jugador de peso entre a este mercado; las empresas telefónicas, a la vez que abrirá espacio a los actuales estaciones para que hagan nuevos negocios.

Sin embargo, esto podría afectar al canal estatal, TVN, que por ley tiene algunas restricciones para operar en otros segmentos, explica Bello.

Además, otros actores de la industria podrían sentirse afectados, como la TV por cable. "Si tengo 20 señales de TV abierta, obvio que el cable tendrá luchar más por mantenerse", sostiene Chadwick.

Así las cosas, la batalla por la televisión digital recién comienza. Y muchos ya se preparan para tomar los mejores asientos