Chávez, los medios y el miedo

29 de Mayo, 2007Chávez, los medios y el miedo Arturo Arriagada I. Escuela de Periodismo Universidad Diego Portales

Los medios de comunicación masiva, y la información que estos generan, son un actor clave en el desarrollo de las democracias. Sin medios, no hay información, y sin información, los ciudadanos no pueden tomar decisiones libres cuando no conocen distintas alternativas para elegir.

La decisión de Hugo Chávez de cerrar un canal de televisión - cuya línea editorial era considerada de oposición por el mandatario venezolano- nuevamente pone en el tapete lo importante que es para una sociedad que existan medios que presenten distintas visiones y propuestas informativas. Porque las personas en su rol de consumidores pueden tomar decisiones de mercado de acuerdo a la oferta y demanda de productos y servicios, en su rol de ciudadanos estos deben tener la libertad de elegir la información que quieren consumir diariamente, además de manejar alternativas para hacerlo.

Si bien el caso de Chávez es el que está copando las portadas de los diarios, en el escenario chileno se está desarrollando un hecho que no debiera pasar por alto para las mismas portadas. Así como en la época de la Unidad Popular los distintos partidos políticos tenían sus propios medios de comunicación, durante la dictadura la industria de medios en Chile sufrió las consecuencias de la libertad de información y ejercicio de la labor periodística. Justo antes del golpe, el diario Clarín fue confiscado por los militares y nunca más volvió a salir a la venta. Casi 40 años después, y luego de una larga batalla judicial, Víctor Pey, quien fuera su dueño hasta entonces, está a punto de ganar un juicio contra el estado chileno para recuperar el diario que criticó duramente a la clase política, especialmente a la derecha, durante el gobierno de Allende.

Si bien hoy el estilo de Clarín en los ´70 no generaría mucha novedad con la existencia de La Cuarta, The Clinic o el mismo LUN, la posibilidad que Pey pueda resucitar el diario generaría cambios en la industria de la prensa escrita en Chile. Si La Nación, el diario que pertenece en un gran porcentaje al Estado, se dedica a ser el espacio para los gobiernos de turno, Clarín tendría una postura cercana a la Concertación y se convertiría en su competencia directa, lo que sería una nueva alternativa para las audiencias sumergidas en el duopolio de El Mercurio y La Tercera.

De acuerdo a un reciente artículo publicado en el Columbia Journalism Review, el periodista John Dinges plantea la pregunta sobre el miedo de la Concertación a la reedición de Clarín, argumentando que habría una relación bastante cómoda entre las autoridades de gobierno con las noticias publicadas por El Mercurio y La Tercera. Esta idea cobra sentido al no existir ningún medio de comunicación ligado al gobierno, a excepción de La Nación y la fracasada experiencia del diario Siete.

Cuando la relación entre medios de comunicación y empresas que los financian a través de la publicidad no son del todo claras a la hora de redactar un artículo respecto de un tema de interés público, debiera existir en Chile un medio que permitiera el desarrollo de ese tipo de información, sin miedo a que les recorten el auspicio. Por esta razón, el gobierno tiene una gran posibilidad de, una vez que termine el juicio con Clarín, dar una potente señal a favor del desarrollo de espacios que den a conocer información que, por razones de interés económico, no aparece en los medios masivos. Quizás renovar el diario La Nación en torno a ese objetivo es una alternativa, con el costo para el gobierno de dejar de dispararle a la derecha cada vez que se ve envuelto en problemas.

Si las autoridades nacionales se encuentran preocupadas por los problemas que afectan al gobierno de Chávez y su relación con los medios de comunicación, también podrían prestar atención al duopolio de información que afecta a Chile. Cuando los diarios más leídos del país (La Cuarta, LUN, El Mercurio y La Tercera, de acuerdo al último informe de lectoría de la ANP) se concentran en dos empresas, el gobierno podría potenciar el desarrollo de medios masivos independientes, tanto en el caso de la prensa escrita como en televisión y radio. Un avance fue el proyecto de implementación de la televisión digital en Chile, pero hasta ahora todo eso está suspendido hasta nuevo aviso. Ahora bien, si las tecnologías de la información permiten la creación de medios a bajo costo pero con escaso impacto en las audiencias, el incentivo no es tan grande cuando hay una gran penetración de Internet en el país, pero el gobierno debe velar por el interés de todos los chilenos y no sólo de aquellos que tienen su necesidad de información satisfecha a través de los medios online.

La posibilidad del renacimiento del diario Clarín en la industria de la prensa escrita en Chile, y la preocupación que este hecho generaría en las autoridades de gobierno, plantea la duda respecto si el país se encuentra en la posición de juzgar a otros con autoridad moral, o si sus ciudadanos realmente pueden tomar decisiones a través de información de calidad, un concepto bastante utilizado en el mercado, pero no en el mercado de los medios.