Escuchar más, hablar menos

23 de Agosto, 2007Escuchar más, hablar menos Arturo Arriagada Escuela de Periodismo Universidad Diego Portales

“TVN te escucha”, el reciente servicio telefónico del canal de todos los chilenos, cuyo objetivo es recibir las denuncias de los ciudadanos para luego derivarlas a sus programas de investigación, representa el principal cambio que está sufriendo la estructura de los medios tradicionales de comunicación: la necesidad de las audiencias por ser escuchadas.

Mientras los nuevos medios cobran cada día más la atención de los ciudadanos, los políticos también están viendo en estas tecnologías de la comunicación la posibilidad de acaparar la atención de las audiencias y votantes. Recientes ejemplos como la apertura en el comando de campaña de Sebastián Piñera de un área dedicada a los blogs y nuevas tecnologías de información, junto al debate desarrollado en EE.UU. en conjunto entre You Tube y CNN, son señales de dichos cambios.

En este nuevo escenario, la posibilidad que otorgan las tecnologías a las personas de construir contenido informativo a través de blogs o fotologs, como los productos mediáticos que consumen a través de los medios tradicionales, es un desafío a la industria de medios de comunicación –no sólo para la televisión- de generar alternativas para enfrentar estos cambios. Por esta razón, la señal que da TVN al escuchar a sus audiencias y hacerlas partícipes del contenido que el canal difunde, es un nuevo paso por la democratización de la información. Porque los medios son filtros de los hechos que ocurren en la realidad para luego convertirlos en noticias, las nuevas apuestas como la de TVN permiten integrar la visión de mundo de cualquier persona que tome el teléfono y de a conocer un hecho relevante para la comunidad.

Cuando los grandes medios se centran en los conflictos del canal de los chilenos a la hora de elegir a sus cuoteados miembros del directorio, las audiencias no castigan a TVN apagando el televisor, y el liderazgo en la pequeña industria mediática del país sigue bajo su dominio. La credibilidad del canal supera los conflictos políticos que enfrenta, además de empoderar a sus audiencias para que generen contenidos de acuerdo a sus intereses.

En la transmisión online realizada por el conglomerado mediático AT&T de un importante festival de música en EE.UU., un grupo fue censurado mientras improvisaba cantos en contra del gobierno de Bush. Al día siguiente, AT&T realizó una aclaración luego de la cantidad de reclamos de ciudadanos que sintieron que el canal literalmente atentó contra la libertad de expresión, mientras el video sin censura ya estaba disponible en You Tube, y medios independientes daban a conocer el rol de diversas organizaciones que defienden el derecho al acceso y libertad de información en internet. Este ejemplo es el resultado de las fuerzas que se encuentran en una lucha permanente por la democratización de la información, por un lado grandes medios que dependen de la inversión publicitaria para sobrevivir, contra miles de usuarios que hacen de Internet un espacio para el intercambio de ideas e información, cambiando la dieta mediática de las audiencias masivas.

La nueva apuesta de TVN genera dos consecuencias que dan luces respecto a los cambios que debe enfrentar la industria de medios en Chile, y de paso el periodismo. En primer lugar, el empoderamiento del ciudadano como actor relevante en la generación y temáticas de contenidos en los medios tradicionales, les genera el desafío por lograr la masividad con propuestas cada vez más específicas en cuanto a temáticas y públicos. Una señal al respecto será próximamente la definición por parte del gobierno de la nueva norma que regule la televisión digital.

En segundo lugar, el cambio del rol del periodista en cuanto creador y comunicador de noticias. Si bien el reporteo y las técnicas de investigación se convertirán cada vez más en el valor agregado de estos profesionales, por sobre el tecleo y la transcripción de cuñas, la posibilidad que tienen de pensar los medios en función de sus audiencias, será parte de los desafíos que deberán asumir para sobrevivir al saturado mercado mediático. Por esto, la primera tarea será escuchar a sus potenciales públicos más que hablarles, para luego generar rentabilizar que permitan dichas propuestas y darles continuidad en el tiempo.