¡Son los medios, estúpido!

Qué Pasa, viernes 24 de Agosto de 2007. ¡Son los medios, estúpido! Media Politics: a citizens guide (2007) Shanto Iyengar y Jennifer McGrady W.W Norton, New York-London

Arturo Arriagada Escuela de Periodismo Universidad Diego Portales

Mientras en EE.UU. se realizan novedosos debates televisivos donde ciudadanos comunes y corrientes le hacen preguntas a los potenciales candidatos a la presidencia, en Chile la falta de control de la agenda por parte del gobierno se manifiesta en diversas crisis políticas y mediáticas (Chiledeportes, votación de TVN, Transantiago, huelga de Codelco, ley de depreciación acelerada, entre otros). Dos escenarios completamente distintos, pero que tienen un hilo conductor: la importancia de las comunicaciones en la política actual. Porque la comunicación política ha tomado un rol cada vez más importante en el proceso de toma de decisiones, tanto para los electores como para los gobernantes, Media Polítics: a citizens guide, se convierte en un manual de instrucciones para los encargados de tomar las decisiones comunicacionales del gobierno, además de los ciudadanos que quieran hacer preguntas en futuros debates.

Este tema -acotado a la realidad estadounidense- captó la atención de dos académicos de la universidad de Stanford. Shanto Iyengar, director del Political Communication Lab de esa casa de estudios, junto a Jennifer McGrady, acaban de publicar Media Politics, texto que a través del análisis de las campañas electorales en EE.UU., aspira a convertirse en un manual para los futuros candidatos a elecciones y autoridades de gobierno, explicando a través de datos empíricos cómo - para captar la atención y el interés de la ciudadanía- la política mediatizada dejó de lado los largos discursos y oratorias.

Actualmente, para conseguir victorias electorales, el manejo de los medios de comunicación en el escenario político actual por parte de candidatos y autoridades de gobierno, es fundamental. Esa es la tesis central de Media Politics, y es en este contexto donde se desarrolla el concepto de la “política mediatizada”. En ella, un político no necesariamente tiene que ser un experto en todas las áreas para ganar una elección, pero si quiere lograrlo, debe conocer cómo funcionan los medios masivos para captar adherentes y conseguir que apoyen sus propuestas a través del voto. Por otra parte, una vez que el candidato gana la elección, es la lógica de los medios la que influye en el diseño e implementación de políticas públicas. Para ser un político exitoso, la campaña comunicacional debe ser permanente.

La “política mediatizada” tiene dos condiciones esenciales para existir en una sociedad (tesis que también se puede aplicar al escenario político chileno). La primera tiene que ver con el libre acceso a los medios masivos, tanto para los ciudadanos como para los propios candidatos. Mientras un político pueda convocar a los medios de comunicación, por ejemplo, a sus actos de campaña, no deberá buscar otros mecanismos para dar a conocer masivamente sus propuestas a los electores. mientras los ciudadanos puedan hacer sus denuncias a través de los medios masivos, los políticos también estarán atentos a entregar respuestas a sus problemas.

La segunda condición necesaria está relacionada a la pérdida de influencia que tienen los partidos políticos, especialmente a la hora de definir a los candidatos que enfrentarán una elección. Sin el filtro de los partidos, los potenciales candidatos que tienen contacto directo con los votantes a través de los medios y su destape en las encuestas de opinión pública, pueden ser más eficientes para levantar una candidatura. En Chile, los casos de Joaquín Lavín y Michelle Bachelet, se aplican al análisis.

Los autores distinguen, sobre la base de evidencia empírica, el rol que juega cada uno de los actores que son parte del proceso político. En primer lugar, los medios masivos actúan como filtros de los mensajes que comunican los políticos debido a sus propias líneas editoriales e intereses políticos. Por otra parte, los periodistas no aspiran a convertirse en meros taquígrafos de los mensajes de los políticos, agregando a su trabajo el análisis de los hechos como parte fundamental de la información que presentan. En segundo lugar, los candidatos y autoridades exponen las discusiones sobre los programas de gobierno, las reformas y las propuestas de ley que realizarán a través de los medios masivos, teniendo el control de sus propios mensajes. Para esto, los candidatos realizan pocas conferencias de prensa y se centran en acciones comunicacionales que los muestren como cercanos a la ciudadanía. Por ejemplo, durante los gobiernos de Bill Clinton y George W. Bush la relación entre discursos versus conferencias de prensa era de 20 a 1, concentrándose en los estados decisivos de futuras elecciones.

En último lugar, la ciudadanía desconfía de las campañas políticas cuando los medios dan a conocer las estrategias de los candidatos. Los ciudadanos delegan en los medios el rol de “perros guardianes” de los actos y decisiones de candidatos y autoridades políticas, fruto de su falta de organización para participar de la discusión política. En este sentido, el ideal de la “política mediatizada” es el fomento de una mayor interacción entre políticos, medios y ciudadanos, mejorando la calidad de las propuestas de los candidatos, el rol fiscalizador de los periodistas y fomentando la capacidad de organización de los ciudadanos para presentar sus demandas. El impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación, a través del incipiente rol de YouTube en el desarrollo de campañas electorales, se está convirtiendo en un nuevo nicho que candidatos y políticos deben atacar. Actualmente, los videos de Hillary Clinton y Barack Obama abundan en el sitio, presentando sus propuestas para acaparar las preferencias de los ciudadanos.

Si los autores están en lo cierto, la “política mediatizada” le otorgará mayor libertad a los electores para decidir a quien le entregan el voto, además de obligar a los candidatos a profundizar sus debates, teniendo en cuenta el mayor control que ejercen sobre lo que están comunicando. En este sentido, el ideal del ciudadano informado y personaje activo del proceso político al que aspiran Iyengar y McGrady, puede chocar con una realidad donde cada vez es mayor el escepticismo y rechazo a la clase política, como es el caso de Chile.

Más allá de lo anterior, el libro se convertirá en el manual de campaña de muchos candidatos, así como también en un termómetro para los ciudadanos a la hora de evaluar el rol de los políticos al momento de intentar cautivar su interés con el objetivo de ganar una elección. Tanto desde el punto de vista teórico como la evidencia empírica que entrega, además de los casos ilustrativos incluidos en un DVD, Media Politics deja en claro que para ser un político exitoso, el manejo de los medios es clave.

Frase destacada: “Porque las elites políticas (especialmente los presidentes y potenciales candidatos) son las primeras en generar noticias, se encuentran en inmejorable posición para influir en los medios y las agendas públicas”. Lo recomiendo a: “Los asesores comunicacionales, tanto los actuales que circulan por La Moneda, como los que trabajarán con los candidatos en las próximas presidenciales”.