La guerra de los textos

19 de Diciembre, 2007La guerra de los textos Arturo Arriagada Escuela de Periodismo Universidad Diego Portales

Más allá de las responsabilidades que asigna el informe del Transantiago elaborado por la comisión investigadora de la Cámara de Diputados, la credibilidad de la clase política seguirá en caída libre si los ciudadanos no ven sanciones efectivas para los responsables de la peor política pública diseñada por los gobiernos de la Concertación. Por esto, el ex presidente Lagos tiene que pedir disculpas públicas.

Para defenderse de los ataques por su responsabilidad en el Transantiago, Ricardo Lagos no encontró nada mejor que sacar a relucir los logros de la Concertación. Al igual que en su gobierno, Lagos insiste en vivir de glorias pasadas cuando debiera proponer temas de futuro. Sólo si hay renuncias y disculpas públicas por parte de los responsables –incluidas las de Lagos- la comparación con los fracasos de la derecha y Pinochet lograrán convencer a una opinión pública que desconfía de sus gobernantes.

Lagos se ha caracterizado por ocupar la lógica del mal menor para defender los logros de su periodo como gobernante. Si en su gobierno hubo mal uso de recursos públicos, Lagos diría que durante la dictadura fue peor. A esto se suman la teoría del jarrón, la defensa de los derechos humanos y el legado de la Concertación. Si bien con esta estrategia pudo cosechar buenos resultados políticos como gobernante, ahora Lagos se ve enfrentado a una opinión pública que en su vida diaria experimenta el costo de las malas decisiones políticas, y que todavía no tiene respuestas convincentes por parte de las autoridades.

Por esto, el informe de la Cámara de Diputados es importante para el país y la credibilidad de los actores políticos. Ya que permite individualizar a los responsables de esas decisiones que nos tienen a todos apretados en el Metro, la guerra de los textos entre la Alianza y la Concertación es una buena señal. Pero si no hay sanción, el parlamento también pagará los platos rotos por no cumplir lo que promete.

Para potenciar el rol de la clase política, Lagos tiene que pedir perdón en vez de sacar al tapete los logros de la coalición política más exitosa del país. La opinión pública sabe qué cosas han hecho bien los gobiernos desde el retorno a la democracia, pero también recuerda que los mismos personajes que se han visto envueltos en casos de mal uso de recursos públicos, siguen dando vueltas por los organismos del Estado. Si Lagos pide perdón y Bachelet la renuncia de aquellos que el informe final de la Cámara señalan como responsables del fracaso del Transantiago, será posible potenciar la confianza que la ciudadanía ha depositado en la coalición de gobierno.

Por esto, la guerra de los textos que ha planteado la Alianza y la Concertación con los informes del Transantiago – y que continuará con el informe que ambas coaliciones preparan para enfrentar el caso de EFE- sólo podrá ser declarada como ganada por el gobierno con las disculpas públicas del ex presidente Lagos. Con ello, la Concertación podrá renovar su discurso en vez de repetir las eternas comparaciones con Pinochet y su “legado”, además de crear espacios de confianza y credibilidad entre los ciudadanos y la clase política.