Controlar la agenda

23 de Abril, 2008Controlar la agenda Arturo Arriagada I. Escuela de Periodismo Universidad Diego Portales

Al convocar a 15 mil personas, la manifestación ciudadana en favor de la entrega de la "píldora del día después" puede ser catalogada de exitosa. Pero al ignorar "la libertad de decidir" que ayer recorrió las calles, el gobierno pierde una oportunidad para controlar la agenda y conectarse con las visiones de mundo de miles de chilenos.

Luego de una masiva campaña a través de blogs, Facebook y YouTube, la protesta en contra del fallo del Tribunal Constitucional (TC) que prohíbe la entrega de la píldora del día después, convocó a 15 mil personas en Santiago. Demostrando que la participación ciudadana no sólo se manifiesta al momento de votar - y al igual que en las protestas estudiantiles de 2005- los nuevos medios de comunicación vuelven a tener un rol importante al conectar a miles de ciudadanos en torno a una temática en común.

Ya que existía la posibilidad que la protesta fuera un fracaso, el gobierno fue inteligente al no apoyarla a través de los medios de comunicación. Contrariamente, se habría enfrentado a la réplica de la Alianza que habría acusado de no respetar el fallo del TC. Pero si bien la Alianza insiste en mantener la discusión defendiendo el derecho a la vida, el gobierno autorizó la marcha y creo una oportunidad para comunicar de manera tácita su posición. Pero al no entregar declaraciones respecto a la masiva convocatoria, el gobierno pierde un tema para controlar la agenda y demostrar que se conecta con las expectativas de los ciudadanos.

Al tener los medios de comunicación intereses propios (políticos, económicos y valóricos) que manifiestan en sus líneas editoriales, es entendible que algunos diarios o noticieros televisivos le hayan dado más o menos cobertura a la movilización. Pero como los medios descansan en la credibilidad de sus audiencias, son éstas las que deben premiar o castigar con su adhesión la cobertura mediática de sus fuentes de información. Por ello, el gobierno no tiene que criticar a la prensa. Si lo hace, sólo demuestra su poca habilidad para controlar la agenda. Así, a través de una política comunicacional que potencie sus logros, el gobierno puede concentrar sus energías para superar las líneas editoriales de los medios y posicionar sus mensajes.

De esta forma, Bachelet debe pronunciarse respecto a la manifestación de ayer, diciendo que fue el resultado de un interés ciudadano. Así se hace cargo de las expectativas que generó al promover un "gobierno ciudadano", llevando la discusión hacia los intereses de las personas por sobre ámbitos legales, y por último, neutraliza a la Alianza por Chile que defiende el fallo del TC. Es decir, ella asume el interés de la mayoría de los chilenos que quieren elegir cuándo ser padres, anulando la discusión en torno al derecho a la vida que ha defendido la Alianza.

Pero como el gobierno no siempre aprovecha las oportunidades para comunicar sus triunfos -al mantenerse al margen respecto a la movilización de ayer- hoy los medios de comunicación se dedicaron a poner sus temas en la agenda. Y no es de extrañar que los llamados por parte del gobierno a anticiparse a los conflictos se queden sólo en buenas intenciones.

Para controlar la agenda, Bachelet debe superar el filtro de los medios. Esto lo logra siendo proactiva en la identificación con los temas de interés de la ciudadanía, mezclándolos con los objetivos propios de su gobierno.

Cuando ha defendido con dientes y uñas la entrega de la píldora del día después, no puede ausentarse de una manifestación ciudadana. Si bien el TC entregó su fallo, no por ello el gobierno puede dejar de manifestar su empatía con los ciudadanos que están en contra. Así le traspasa los costos del fallo a la Alianza y adhiere a las visiones de mundo de una mayoría importante de chilenos.