Muchos sapos, pocas nueces

9 de Agosto, 2011Muchos sapos, pocas nueces Arturo Arriagada El Post

Con la reciente publicación del informe "Tendencias en Redes Sociales", el gobierno pierde una oportunidad de analizar datos valiosos para mejorar las instancias de participación de los chilenos en política. Si la nueva forma de gobernar invocaba a la transparencia como uno de sus valores fundamentales, la precaria información que contiene este informe sólo alimenta las teorías conspirativas en torno a esta iniciativa, además de convertirse en información poco útil tanto para el propio gobierno como para la opinión pública.

Hace más de un mes, el gobierno manifestó su interés por "escuchar a la ciudadanía". Para ello decidió observar y analizar las conversaciones de los chilenos en las redes sociales. Ese interés fue considerado como un paso hacia la validación de la participación política online por parte de las elites, pero también dio cabida a las teorías conspirativas. Para muchos, el monitoreo no era más que la invasión a la privacidad por parte del Estado, reviviendo incluso lo peor de la dictadura. Así fue como distintas organizaciones de la sociedad civil solicitaron -a través de la ley de acceso a información pública- la publicación de los datos del monitoreo.

Este interés del gobierno es otro paso más en la intersección de las dimensiones políticas y de consumo en nuestra vida cotidiana. Analizar las conversaciones en las redes sociales no es distinto a lo que se hace en un supermercado o multitienda -cuando a través de "puntos", "Rut" y "códigos"- mapean los hábitos de los consumidores. De esta forma, técnicas propias del management pasan a ser parte del repertorio de herramientas gubernamentales para la toma de decisiones políticas. Lo mismo ocurrió cuando las encuestas de opinión pública pasaron a ser insumos fundamentales para los gobiernos. Si son bien diseñadas, con metodologías y procesos de aplicación transparentes, las encuestas se convierten en fuentes de información útil tanto para los gobiernos, los medios y los ciudadanos. Por lo mismo, cuesta entender la precariedad en el análisis y la falta de transparencia en las metodologías y datos del informe entregado por La Moneda.

El reporte -que abarca el periodo entre el 13 de Junio y el 13 de Julio- sólo da cuenta del número de menciones al gobierno en relación a temas como las demandas estudiantiles, el rol del Sernac en el caso La Polar, las propuestas del GANE y el cambio de gabinete. Este informe habla muy mal de la capacidad del gobierno para analizar información valiosa. Por lo mismo, para no alimentar sospechas, el gobierno debiera detallar las fuentes que está monitoreando (Facebook, Twitter, Blogs, medios online, etc.). También podrían incluir las conversaciones online que las personas tienen durante los fines de semana (el informe sólo incluye días de semana). De igual forma, y en los casos que corresponda, es relevante saber el total de gente que está siendo observada, al igual que su género, edad y locación geográfica.

Independiente de estos consejos para "maquillar" los próximos informes, si el gobierno contrató a la empresa Brandmetric para levantar la información, también debiera autorizarla para que se hagan públicos sus datos. Al igual que lo que ocurre con algunas encuestas, todos podrían acceder a las bases de datos y analizar la valiosa información que hoy se está levantando. De paso, esta acción causaría mucho más impacto que las teorías conspirativas que han surgido a raíz del monitoreo.

El tener poca claridad respecto a las metodologías y análisis de los datos que el gobierno está implementando para escuchar a los ciudadanos en el mundo online, sólo alimenta las teorías conspirativas en torno a esta iniciativa. Para que los chilenos no piensen que hay muchos sapos y pocas nueces, la información del monitoreo debiera ser pública para que todos puedan evaluar y analizar lo que ocurre en las redes sociales. Ese sería un gran paso para estimular y validar diversas acciones de participación política online que ya están siendo parte de la vida cotidiana de miles de ciudadanos.