Los artefactos y sus fines

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Publicado en revista Qué Pasa el 11/12/14 Las tecnologías son artefactos que nos permiten lograr ciertos fines. Para los incas, los “quipus” eran una forma de registrar la cultura oral, a través de distintas cuerdas, nudos y colores. Siglos después, en la era de internet, un teléfono y un computador les permiten a distintas personas lograr el mismo objetivo. Con esta idea en mente, un par de documentalistas armó una plataforma para darle voz a un grupo de personas que lleva veinte años buscando justicia en Perú. 

En 1995 se realizó en Perú un plan de fertilización y planificación familiar impulsado por el gobierno de Alberto Fujimori. La idea era desarrollar una política de control de natalidad a través de fertilizaciones asistidas, las que incluso contaron con el apoyo de organizaciones feministas. Esta política se llevó a cabo principalmente en diversas comunidades indígenas en Perú con escaso control y criterio. Diversos hombres y mujeres fueron forzados a participar del plan sin consentimiento, por ejemplo, siendo ingresados en los hospitales bajo el supuesto de que tenían que realizarles otros procedimientos. En el año 2000 ya eran 300.000 las mujeres esterilizadas y en el caso de los hombres la cifra llegaba a 30.000. 

Los distintos traumas y consecuencias en las vidas de estas personas siguen latentes. Si bien se han organizado para exigir justicia, existen dificultades para que sus voces sean escuchadas. Las diferencias culturales -la mayoría de las personas habla quechua- y el escaso acceso a internet y a los medios de comunicación masiva hacen que sus historias sigan sin ser escuchadas. En enero de este año la justicia peruana dijo que no había evidencia para procesar la fertilización asistida sin consentimiento. 

El proyecto Quipu (www.quipu-project.com) es un documental que tiene por objetivo visibilizar estas historias y funciona de la siguiente manera: a través de un teléfono las personas afectadas por las esterilizaciones cuentan y graban sus relatos. El teléfono está conectado a internet y así los testimonios son transcritos y traducidos. Luego se suben a un sitio web para que cualquier persona pueda acceder a ellos y grabar sus comentarios y reacciones. Este documental -que todavía está en etapa de desarrollo- intenta construir un foro donde los afectados pueden escuchar los testimonios de otras personas. Actualmente el proyecto Quipu está en plena campaña de crowdfunding para obtener recursos y poder llevar esta plataforma de comunicación a otras regiones en Perú y obtener más testimonios.  

Quipu permite reflexionar sobre el papel de las tecnologías en nuestras vidas y cuáles son esos artefactos que nos permiten conseguir ciertos fines. Para un grupo de personas un teléfono es la posibilidad de que sus voces sean escuchadas. Para otro, internet es la posibilidad de acceder a esas historias y compartir sus experiencias. Todo depende de los contextos donde se usan esas tecnologías y los significados que las personas le atribuyan a esos artefactos. 

En la era digital la memoria es frágil y toda tecnología que es considerada como nueva se le atribuye la propiedad de lograr ciertos fines independientes del uso que hagan de ella las personas. ¿Qué hay de nuevo en Facebook o Twitter versus un teléfono más que las ganas de comunicarnos y compartir con otros? ¿No es el teléfono la posibilidad para compartir la intimidad o una experiencia traumática, mientras para otros esa posibilidad está en Facebook? Al igual que los “quipus” de los incas, lo que vemos hoy en distintos espacios digitales como las redes sociales online son los registros de diversas culturas y sus significados.