Cultura digital, YouTube y los chilenos

7 de cada 10 chilenos cree que con un poco de creatividad nos podemos volver famosos en YouTube. La cultura digital incluye la valoración de ser celebridades. Las tecnologías digitales no son solo un puñado de aparatos y aplicaciones. Son una fuerza social que nos mueve a creer ciertas cosas o a generar expectativas que no siempre se cumplen. ¿Qué hacer con un chico o chica de 12 años que quiere ser una celebridad online? ¿Cómo administrar las expectativas en torno a la tecnología, por ejemplo, en el mundo de la educación? Me acuerdo que a mi casa llegó el primer PC hace casi 20 años -gracias al convenio de la empresa que los vendía con cómodos descuentos por planilla al sueldo de mi papá- atado a la promesa que iba a aprender más, que iba a tener una mejor educación.

Podríamos enumerar las promesas en torno a la conexión a internet y al uso de tecnologías digitales. ¿Cuántas se cumplen? ¿Cuántas no? ¿Cuántas promesas nos exponen a otros problemas? Estas preguntas -y el dato de la encuesta sobre ser famosos en YouTube- reflejan muy bien la cultura digital local y global. La creencia compartida de 7 de cada 10 chilenos que consideran como una posibilidad ser famosos en YouTube. Esa promesa muchas veces nubla otros fenómenos que ocurren en paralelo. El trabajo asociado a ser YouTuber, el poco retorno económico -en la mayoría de los casos- y la expectativa que mueve a un adolescente a desvivirse por ello, a exponer su vida y transmitirla en tiempo real. Otro ejemplo, el concepto de trabajo y el valor asociado a ello en el modelo de Uber o la Uberización de la vida económica. No quiero sonar pesimista, para nada. Solo me parece relevante conversar sobre la cultura digital, con sus luces y sombras, basados en nuestras expectativas en torno a las comunicaciones digitales, las economías que se forman en torno a ellas y lo que obtenemos de las mismas a nivel individual y social.