La visibilidad de nuestros hábitos es el nuevo petróleo

Es largo este artículo de Wired, pero en simple se trata de una aplicación China que permite pagar todas tus cuentas y compras, la que al mismo tiempo permite crear un registro de tu comportamiento financiero y social. Vas acumulando puntaje y accedes a beneficios por tener "buen comportamiento". Por ejemplo, si tienes tus cuentas al día y gastas mucho en comida y ropa, subes tu puntaje y accedes a beneficios del tipo "no tienes que dejar un depósito para arrendar una bicicleta". Si tus amigos tienen buen comportamiento, tu "score" también mejora. Si no pagas un parte por alguna infracción de tránsito, tu puntaje baja. Eres menos confiable.

Muchas son las preguntas que aparecen cuando las tecnologías permiten registrar, gestionar y analizar información con el fin de predecir comportamientos. Y no solo eso, también segmentar conductas, tipos de relaciones y conductas, así como establecer un ranking de comportamiento social que a uno como consumidor le abre las puertas a mejores bienes (con buenos precios) y relaciones sociales.

Un capítulo de la serie inglesa Black Mirror (S3-E1) trataba este fenómeno de las aplicaciones y las mediciones de nuestra performance social y de consumo. A mayor puntaje como resultado de nuestras acciones, mejores beneficios materiales y relaciones sociales. Esta mirada distópica sobre el papel de la tecnología en nuestras vidas, también plantea preguntas simples sobre hasta qué punto una aplicación hace visible lo que industrias como la financiera, el retail, las farmacias, supermercados, etc. ya saben y gestionan de otras formas (no a través de una aplicación con la que pagamos todos nuestros consumos, pero sí con "inteligencia" de consumo o big data). Un buen ejemplo de aquello es la clásica pregunta al comprar en un supermercado: "¿Me da su rut? ¿Tiene club Líder? ¿Tarjeta Cencosud?" Todas formas de registrar nuestros hábitos de consumo y el gasto asociado. Lo mismo ocurre cuando entramos a un sitio con nuestra cuenta de Facebook. La visibilidad de nuestros hábitos es el nuevo petróleo.

El proceso de pedir un crédito en un banco o matricular a un hijo en el colegio no difiere mucho del puntaje que refleja una aplicación sobre nuestro capital social, cultural y económico. La diferencia es que esta aplicación permite gestionarlos a gran escala y -muchas veces- hacerlos visibles, conectando el comportamiento de consumo en un supermercado, una farmacia, un restaurant, un Uber y un AirBnB. Esa visibilidad la gestionan empresas, y distintos grupos sociales la van asimilando en su vida cotidiana, hasta darnos cuenta -con todas las ventajas y desventajas que eso conlleva- que no somos iguales.