Facebook en Chile

Cultura Social Media III: Midiendo nuestra performance online

Cultura Social Media III: Midiendo nuestra performance online

Las métricas son una fuerza social que determinan relaciones y conductas. Por un lado, se convierten en entes que reflejan nuestras conductas online, pero por otro emergen como indicadores que validan comportamientos. Una noticia muy compartida vale más para mucha gente en distintas industrias que otra con pocas visitas. Una foto con miles de likes puede ser fundamental en el mundo de las marcas y la publicidad, incluso en la vida privada de cualquiera de nosotros. En la tercera sesión de Cultura Social Media conversamos del papel de las métricas a la hora de medir nuestra performance online. El invitado fue Andrés Valdivia, director ejecutivo de Noise Media, agencia de estrategias digitales. La conversación la pueden revisar aquí. 

 

Compartir para existir

Compartir para existir

¿Por qué compartimos contenidos en las redes sociales? ¿Qué esperamos cuando subimos una foto a Facebook? Estas fueron las preguntas que nos hicimos un grupo de investigadores como parte del proyecto de investigación “Comparto, luego existo” (www.compartoluegoexisto.tumblr.com) hace más de un año. Para contestarlas, seguimos y entrevistamos durante nueve meses a 25 jóvenes entre 18 y 29 años en Santiago. Llegamos a la conclusión de que las redes sociales —y Facebook en particular— son espacios donde compartimos lo que somos con distintos fines: para existir, recordar y socializar con otros. La sorpresa fue el rol que tienen los “me gusta” para medir el impacto de nuestra socialización.

Jóvenes y conectados

Jóvenes y conectados

Los movimientos ciudadanos de 2011 instalaron la idea de las redes sociales como armas de diálogo social, coordinación y protesta. La Cuarta Encuesta de Jóvenes y Participación de la Universidad Diego Portales refleja la penetración que Facebook y Twitter tienen entre los jóvenes chilenos, y su incidencia sobre el debate social y estudiantil. De acuerdo al rango etario de la población, al parecer, se van formando dos grupos que se aproximan de forma distinta a las redes sociales. Un grupo más joven que utiliza los medios sociales online tanto para informarse como para expresarse; y otro un poco mayor (30-39 años) que da a conocer sus opiniones en ellas, pero que al momento de informarse derechamente prefiere optar por los medios tradicionales.

IV Encuesta Jóvenes, Participación y Medios

IV Encuesta Jóvenes, Participación y Medios

Son casi el 40% del nuevo padrón electoral, y más de cuatro millones de ellos podrán participar en octubre por primera vez en una elección. El grupo que tiene entre 18 y 39 años es la mayor incógnita para las próximas campañas políticas. Ésta es una radiografía de qué piensan, sus preferencias electorales, los temas que les preocupan y cuántos están dispuestos a ir a votar.

Elite 2.0

27 de Junio, 2008
Elite 2.0
Arturo Arriagada I.
Revista Capital No 231

Si en Chile las elites se reproducen en colegios, universidades y lugares de veraneo familiar, en Facebook -el sitio de redes sociales de moda- la misma elite en su versión 2.0. llevará las salas de clases y playas a un mundo virtual, gracias a la conexión a Internet que tienen en sus casas.

En mayo de este año, un estudio de la consultora O´Reilly (http://oreilly.com) señaló que en el mundo existen 70 millones de usuarios de Facebook, y un 50% tiene entre 18 y 25 años. Ahora bien, el 61% del total se encuentra en EE.UU. (35% y primer lugar del ranking), Inglaterra (14% y segundo lugar) y Canadá (12% y tercer lugar). Los países latinoamericanos con más usuarios son Colombia (4% y sexto lugar) y Chile, que fi gura en el décimo lugar del ranking, con el 2%. Pero al tomar como referencia la población total de estos países, se observan diferencias. En el caso de EE.UU., un 8% de los ciudadanos tendría una cuenta en Facebook, mientras que en Inglaterra sería el 16%, en Canadá el 28% y en Colombia, el 7%. En Chile, 1 de cada 10 personas posee una cuenta en el sitio de redes sociales.

Pero Chile presenta desigualdades en el acceso a Internet que hacen difícil pensar que todos los ciudadanos podrán tener su propia red social virtual. En 2007 -según datos de la Subtel- un 26% de los hogares en el país tenía conexión a Internet. Y a mayor nivel socioeconómico, mayor es la cantidad de hogares conectados. Si en el segmento ABC1 el 70% de los hogares tiene Internet, en el D es el 13% y en el E, sólo un 5%. De esta forma -gracias al acceso a Internet- la elite chilena se está reproduciendo en el mundo virtual.

Teniendo en cuenta que a nivel mundial un 50% de los usuarios de Facebook es menor de 25 años, esta plataforma puede convertirse en un espacio de participación ciudadana. Pero para que exista participación en el mundo virtual es necesario que las personas tengan similares condiciones de acceso a Internet. Y si bien son pocos los casos en que la participación se ha organizado a través de nuevos medios como blogs o redes sociales, éstos son un llamado de atención para una clase política, que sigue hablando en versión 1.0.

En una encuesta realizada este año por la UDP a jóvenes de la Región Metropolitana de entre 13 y 24 años, un 79% considera que los sitios de redes sociales les permiten hablar de los temas que les interesan, y un 45% cree que estos sitios potencian las conversaciones sobre los hechos que afectan al país. En el caso de la "píldora", el grupo a favor de su entrega que más miembros tiene en Facebook supera los 20 mil. Si esto lo llevamos a las campañas políticas, el candidato demócrata Barack Obama es el hombre del millón de amigos en Facebook, y gracias a esta plataforma ha podido organizar su "movimiento" por todo EE.UU.

Sabemos que en Chile existen bajos niveles de inscripción electoral por parte de los jóvenes. Si a ello agregamos las diferencias en el acceso a Internet por grupo socioeconómico, el gobierno y la clase política tienen una oportunidad para nivelar la cancha y fomentar la participación a través de nuevos medios de comunicación. De esta forma, aquellos que se sienten excluidos por no estar inscritos podrán buscar otras formas de inclusión y participación en los medios online. Así será posible sumar fuerzas para romper el círculo vicioso de la elite chilena, que hasta ahora no tiene competencia en el mundo real y virtual.