ICSO

Medios sin letra chica

9 de Agosto, 2011 Medios sin letra chica Arturo Arriagada El Mostrador

Cuando los medios de comunicación sean capaces de revelar sus preferencias políticas, podremos celebrar un avance en la calidad de nuestra democracia. En la medida que los medios disfracen sus posiciones políticas con el slogan de la objetividad, seguirán fomentando las asimetrías de información y los niveles de desigualdad entre los chilenos.

La llegada al panel de Tolerancia Cero del director de La Tercera, Cristián Bofill, desafía la inteligencia de las audiencias de ambos medios o quizás sea un acto de honestidad. Independiente de la reconocida capacidad del periodista, conocido por su habilidad para marcar la agenda política del país, muchos podrían sugerir que Bofill es un reemplazo en términos políticos de Juan Carlos Eichholz. Aunque esto es sólo ficción, pero alimentada principalmente por los mismos medios. Hasta ahora, La Tercera y ningún medio de comunicación han revelado explícitamente sus preferencias políticas. Si bien en Chile las audiencias identifican las posiciones políticas de los medios de comunicación a través de los cuales se informan, éstos todavía no han sido capaces de salir del clóset y revelar sus preferencias políticas.

De acuerdo a los datos de la encuesta ICSO-UDP de 2010 -independiente de si los consumen o no- los chilenos asocian a la prensa escrita y los canales de televisión con posiciones más cercanas a la centro-derecha. Aunque en la mayoría de los casos, aquellos que se identifican con la Concertación son más críticos a la hora de evaluar la posición política de los medios que los que se identifican con la Alianza. Independiente de la posición política de los encuestados -en una escala de 1 a 10, donde 1 es "izquierda" y 10 "derecha"- el diario más cercano a posiciones políticas de derecha es El Mercurio (7,8). Le siguen La Tercera (6,6), La Segunda (6,3), La Nación (6,0), LUN (5,6) y La Cuarta (5,1). En el caso de los canales de televisión, Chilevisión (6,9) es el canal más ubicado a la derecha, seguido por Canal 13 (6,8), Mega (6,6), en tanto TVN y La Red son evaluados de manera similar (5,9). Hay que destacar que el trabajo de campo de esta encuesta se llevó a cabo pocas semanas después de que el actual presidente Sebastián Piñera concretara la venta de Chilevisión.

En este contexto, ¿por qué los medios no hacen públicas sus preferencias políticas? Por vergüenza, pero también porque confunden la objetividad con paternalismo. Es paradójico que en un sistema de medios como el chileno las audiencias puedan elegir dentro de una variada oferta de productos informativos sólo desde la intuición de su propia antena política. Lo de variada oferta es relativo, ya que uno de los problemas de los medios en Chile están asociados a la falta de pluralismo de los contenidos y voces que allí se exponen. Aunque esto también ocurre porque la cultura política chilena asocia la objetividad con la independencia a la hora de analizar la realidad. ¿Acaso no se es independiente cuando se explicita la posición política desde la cual se está hablando? En una encuesta nacional hecha en 2010 por Periodismo UDP y Feedback, un 55% de los encuestados señaló estar a favor de que los medios hagan públicos sus respaldos políticos en tiempos de elecciones.

En democracias y en sistemas de medios más desarrollados y competitivos que el nuestro, es una práctica común que los medios revelen sus preferencias políticas en tiempos de elecciones. Diarios como The Guardian, The Independent, New York Times y el semanario The Economist, han explicitado públicamente sus apoyos políticos. Es paradójico que cuando los medios siguen con atención la manera de operar y las agendas temáticas de los medios extranjeros, no sean capaces de incorporar estas prácticas de transparencia. En Chile ya están dadas las condiciones para que eso ocurra, en tanto, los medios seguirán sacrificando su principal capital: la credibilidad de sus audiencias. Mientras los analistas y medios no hagan transparentes sus conflictos de interés o sus preferencias políticas en tiempos de elecciones, las mejoras a la calidad de la democracia y nuestras instituciones seguirán siendo tareas pendientes.

Si se habló de una nueva forma de gobernar, ya es hora de empezar a hablar de una nueva forma de informar, pero sin letra chica. Al confundir objetividad con paternalismo, los medios en Chile no se atreven a salir del clóset y hacer públicas sus preferencias políticas. Si bien los medios se enfrentan al problema de satisfacer tanto los intereses de sus dueños como los de sus audiencias, para fomentar la competencia en el mercado de la información, es necesario reemplazar la objetividad por la transparencia y la fiscalización. Este el cambio de paradigma que estamos enfrentando, impulsado principalmente por la masificación y el acceso a Internet. La llegada de Bofill a Chilevisión plantea estas preguntas. Aunque también surgen otras en relación a TVN, canal que por ley tiene que satisfacer los intereses de "todos los chilenos". Por lo mismo, quizás también llegó la hora de definir si el país realmente quiere tener un canal público de verdad, sin letra chica. Eso sí, antes hay otras prioridades.

Creer para ver (con Patricio Navia)

Creer para verArturo Arriagada (1) y Patricio Navia (2) ICSO, Universidad Diego Portales El Mercurio, Reportajes, Septiembre 25, 2005

Si bien sabemos que los medios de comunicación influencian la forma en que las personas perciben el mundo, también parece haber evidencia que la gente selecciona sus medios informativos en base a sus propias percepciones políticas. La reciente encuesta ICSO-UDP (www.icso.cl) permite evaluar la relación entre la forma que los chilenos entienden el mundo que los rodea y los medios de información que escogen. En tanto las noticias son también un producto de consumo, los medios de comunicación deben escoger entre construir una oferta que satisfaga la diversidad de visiones de la sociedad o concentrarse en nichos específicos de valores morales y visiones políticas.

TVN lidera entre los canales más vistos por los chilenos (33,3%). Lo sigue el Canal 13 (27,2%), Chilevisión (16,8%) y Mega (15,6%). Entre las personas de más ingresos (grupos socioeconómicos ABC1 y C2), el Canal 13 es el más visto, seguido de TVN y Chilevisión. Entre las personas de menos ingresos (C3, D y E), lidera TVN, seguido de Canal 13 y Mega. Por cierto, estas cifras difieren de las entregadas por el peoplemeter ya que la encuesta ICSO pregunta por el canal que la gente ve, no mide si efectivamente las personas lo sintonizan.

Los principales canales reciben notas similares a la hora de evaluar la información que entregan. Canal 13 y TVN tiene un promedio de 6,8 (de un máximo de 10), Chilevision un 6,5 y Mega un 6,4. Pero la evaluación que hacen las personas varía dependiendo de su posición política. Los que se declaran simpatizantes de un partido de la Concertación (PDC, PS, PPD o PRSD, el 27,4% del total) evalúan mejor al Canal 13 (6,9) y TVN (6,8). La evaluación que hacen de Mega es más baja (6,5). A su vez, los adherentes de los partidos de la Alianza (14,9%) evalúan mejor al Canal 13 (7,4) y Mega (6,7). Los adherentes a ningún partido (48,2%) evalúan igualmente bien al Canal 13 y a TVN (6,8%), con Mega ocupando el tercer lugar (6,6) y Chilevisión en cuarta posición (6,5). Más que una evaluación objetiva de la realidad, los adherentes de distintos partidos y tendencias parecieran premiar a aquellos canales que se perciben como más cercanos a sus propias posturas políticas.

Un 46,6% de los encuestados ve en forma positiva el futuro del país. Pero la audiencia de TVN y Chilevisión es más optimista (49,9% y 48,3% respectivamente). A su vez, hay menos optimistas entre los que ven Mega y La Red (40,3% y 34,1%). Sólo un 11,8% de los chilenos cree que las cosas serán peor en el futuro. Pero ese porcentaje aumenta entre la audiencia de Chilevisión (14,1%) y Mega (13,6%). Si bien el 41,6% cree que las cosas serán iguales en el futuro, sólo el 37,6% de la audiencia de Chilevisión piensa así. Mientras los espectadores de Chilevisión parecen tener ideas más marcadas (ya sean optimistas o pesimistas), los espectadores de TVN y Canal 13 parecen ser más optimistas que los de Mega.

Aunque la encuesta mostró a Bachelet liderando (47,3%), y Lavín (18,3%) y Piñera (17,2%) en un empate estadístico, las preferencias varían sustancialmente dependiendo del canal de televisión que usan las personas para informarse. Bachelet obtiene mayor apoyo entre los que se informan por TVN (59%). Su adhesión más baja la alcanza entre los que ven Mega (35,3%) y Canal 13 (35,1%). Lavín logra su mayor apoyo entre la audiencia de Mega (31%) y La Red (23%), y su peor apoyo entre la audiencia de TVN (15%) y Chilevisión (9%)posiblemente porque este canal es más visto por personas de mayores ingresos, donde Lavín tiene menos apoyo. Piñera obtiene más apoyo entre los que ven el Canal 13 (25%) y Chilevisión (22%), mientras que su adhesión más baja la logra en la audiencia de TVN (12,4%), Mega (12,4%) y La Red (7%), lo que también refleja su debilidad en los segmentos de menores ingresos.

Aparentemente, los chilenos se informan por canales de televisión que reflejan sus propias visiones de mundo. Seguramente dichas visiones se nutren y fortalecen gracias a la información que reciben de esos medios. Pero hay suficiente evidencia para sugerir que los chilenos usan la lógica del creer para ver a la hora de escoger los canales de televisión a través de los cuales reciben, procesan y filtran información sobre el país y el mundo.