Industria de Medios

Información pública y de calidad

¿Es muy osado comparar la crisis de la educación -y la discusión en torno al lucro- con la de cualquier canal de televisión, TVN incluido? A veces no lo es tanto, ya que podríamos pensar que las dinámicas actuales de producción de contenidos televisivos -cuyo fin es acaparar la mayor cantidad de audiencia- tiene "externalidades" como el programa Contacto. Al ser los medios negocios y actores políticos que se mueven en el ámbito de lo público, es hora de que todos quienes conforman la "industria de medios" mejoren el nivel de la calidad del producto que entregan, por lo menos, apostando a la diferenciación de la oferta de contenidos.

Especial sobre medios en The Economist

Adjunto dos artículos que me parece interesante comentar. El primero plantea que la cobertura de los medios tiene que priorizar la transparencia y la fiscalización por sobre la objetividad. Cuando lo privado se hace público, en la era de Internet, cuesta entender que los medios sigan apelando a la objetividad como su principal capital. Hoy los medios más consumidos -y por ende los más rentables- fiscalizan al gobierno de turno y revelan sus preferencias políticas. En Chile esa es tarea pendiente, pero no por ello lejana. Por ejemplo, un 55% de los encuestados señaló en 2010 que los diarios debieran hacer públicas sus preferencias políticas en tiempos de elecciones (Conicyt, UDP & Feedback, 2010). Lo mismo tiene que ocurrir con analistas de medios que no revelan sus conflictos de interés ni sus afiliaciones al momento de analizar fenómenos sociales. Cuando los analistas transparentan sus intereses contribuyen tanto a la calidad del debate público como a la credibilidad de los medios de comunicación que les dan tribuna.

Marcar Agenda

La objetividad de los medios de comunicación nunca ha existido, por lo tanto uno no se puede sorprender por la información que publica El Mercurio, The Clinic o La Nación –menos el presidente Lagos- como cualquier otro medio que responde a ciertos intereses políticos, sociales y económicos que van más allá de la mera objetividad que éstos aspiran lograr para vender su información a sus audiencias. Marcar agenda es el verdadero objetivo tanto de los medios como de aquellos que quieren influir en ellos para dar a conocer sus visiones de mundo.