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El precio de las máscaras

El precio de las máscaras

Con el surgimiento de internet —y luego con las redes sociales— la gran pregunta de antropólogos, sicólogos, sociólogos y expertos en comunicación ha sido ¿qué es lo virtual y lo real de nuestras vidas al estar conectados a través de pantallas? ¿Qué es lo real o irreal de nuestras vidas cuando las compartimos online? Desde diversas disciplinas los estudios recientes sugieren que no existe necesariamente una separación entre la vida real y la vida online. Esto no implica que nuestra performance online y los hábitos en las redes sociales nos enfrenten a nuevos escenarios en la construcción de nuestra identidad y las relaciones sociales. Al final, intentamos proyectar lo que somos —o lo que creemos y queremos ser— en las redes sociales.

Cómo jubilan los celulares

Cómo jubilan los celulares

Compramos tecnología por la novedad, por estatus o por simple necesidad. Pero varios estudios sugieren que a la hora de deshacernos de los aparatos somos más afectivos que pragmáticos. Mover la tecnología antigua en otros círculos de adquisición o acumulación de desechos es un proceso aún desconocido, altamente desestructurado y desregulado, entendiendo esto como la falta de práctica y conocimiento a la hora de desechar tecnología. Dada esta incertidumbre, los aparatos terminan aglomerados en bodegas, clósets y cajones, pero sobre todo en basurales que nos enfrentan a la pregunta sobre lo desechable que puede ser nuestra relación con las tecnologías -y por qué no, a ratos- con el mundo.

Con peras y manzanas

Con peras y manzanas

Durante 45 días, 36 chilenos de seis ciudades del país escribieron en un diario de vida su relación con los medios de comunicación y las tecnologías digitales. Entre las conclusiones: los ciudadanos demandan más explicación y opinión.“Diarios de vida de las audiencias chilenas” nos permite reflexionar respecto del papel que juega la información sobre los asuntos públicos en la vida cotidiana. Las noticias, ese producto que intenta reducir realidades complejas a seis preguntas (¿Qué?, ¿Quién?, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde? y ¿Por qué?), están siendo cuestionadas por las audiencias, al igual que el rol de periodistas y conductores de noticias a la hora de informar.

Comparto, luego existo

Comparto, luego existo

Compartir en la era digital se ha convertido en una forma de existir y de estar con los otros. Compartimos fotos, datos, estados de ánimo, comentarios, links, contactos, movimientos, direcciones y momentos. Compartimos lo que somos -y lo que queremos ser- a través de nuestros teléfonos, perfiles online y aplicaciones. ¿Qué hay detrás de eso?

Los artefactos y sus fines

Los artefactos y sus fines

En la era digital la memoria es frágil y toda tecnología que es considerada como nueva se le atribuye la propiedad de lograr ciertos fines independientes del uso que hagan de ella las personas. ¿Qué hay de nuevo en Facebook o Twitter versus un teléfono más que las ganas de comunicarnos y compartir con otros? ¿No es el teléfono la posibilidad para compartir la intimidad o una experiencia traumática, mientras para otros esa posibilidad está en Facebook? Al igual que los “quipus” de los incas, lo que vemos hoy en distintos espacios digitales como las redes sociales online son los registros de diversas culturas y sus significados.

El Aplicado (entrevista a David Cohn en revista Qué Pasa)

El Aplicado (entrevista a David Cohn en revista Qué Pasa)

Un periodista al escribir una noticia reportea, recolecta información, escribe titulares, selecciona frases, presenta un hecho o una secuencia de hechos y así responde preguntas tales como “¿quién fue el protagonista de la noticia?”, “¿qué hizo?”, “¿dónde?”, “¿cuándo?”, etc. Después de trabajar en la revista Wired y el New York Times, David Cohn intentó darle un giro a esa forma de hacer periodismo y en 2013 desarrolló Circa, una aplicación que organiza las noticias en fragmentos de eventos, estadísticas, citas e imágenes. La aplicación opera como una especie de curador y editor de largos textos que ya fueron escritos por otros periodistas. Circa los selecciona y acorta para que puedan ser leídos en el teléfono celular de manera personalizada. Actualmente, Cohn está a cargo de AJ+, una aplicación donde la información es presentada en “tarjetas” que incluyen información o videos que se pueden compartir con otros usuarios y así conversar sobre temas como el calentamiento global o el virus ébola.

Entrevista a Sam Ford, coautor del libro Spredable Media

Entrevista a Sam Ford, coautor del libro Spredable Media

En Tendencias de La Tercera apareció la entrevista que le hice a Sam Ford, co-autor del libro Spredable Media (NYU Press, 2013). La idea era conversar sobre tres cosas: por qué compartimos contenidos online, qué transformaciones están generando estas prácticas en la economía de las audiencias y, por último, cómo medir el comportamiento de las audiencias en un contexto donde a veces vemos televisión, usamos Twitter y Facebook para comentar lo que vemos, entre otras cosas.

Ficción en la televisión, los hechos reales en la red: un experimento en tiempo real

Cada vez más, vemos televisión y usamos las redes sociales al mismo tiempo, lo que puede producir una gran e inédita conversación. El experto en marketing digital, Andrés Valdivia, ha estado analizando una experiencia concreta de este fenómeno que se llama convergencia a través de las emisiones de la segunda temporada de la serie Los archivos del cardenal.

Jóvenes y conectados

Jóvenes y conectados

Los movimientos ciudadanos de 2011 instalaron la idea de las redes sociales como armas de diálogo social, coordinación y protesta. La Cuarta Encuesta de Jóvenes y Participación de la Universidad Diego Portales refleja la penetración que Facebook y Twitter tienen entre los jóvenes chilenos, y su incidencia sobre el debate social y estudiantil. De acuerdo al rango etario de la población, al parecer, se van formando dos grupos que se aproximan de forma distinta a las redes sociales. Un grupo más joven que utiliza los medios sociales online tanto para informarse como para expresarse; y otro un poco mayor (30-39 años) que da a conocer sus opiniones en ellas, pero que al momento de informarse derechamente prefiere optar por los medios tradicionales.

Pecar por omisión

Pecar por omisión

La transición a la que hoy en día se ven enfrentados los medios chilenos es pasar del "pecar por omisión" al "transparentar sin transar". Para contradecir a quienes critican su desempeño por promover los intereses de sus dueños, los medios tienen que transparentar sus conflictos de interés y hacerse cargo de su papel en la sociedad. Un proceso que implica reflexionar respecto a la centralidad de los medios en la vida cotidiana y la necesidad de diversificar los discursos y voces que a través de ellos circulan en la esfera pública.

La generación movilizada

La generación movilizada

Por tercera vez, la Escuela de Periodismo de la UDP y Feedback realizaron su encuesta sobre jóvenes y participación. En este año, marcado por las movilizaciones estudiantiles, los datos cobran mayor relevancia. El grupo compuesto por personas entre 18 y 29 años le teme menos al conflicto, no sólo utiliza las redes sociales para contactar amigos y conversar, sino que también para expresar opiniones sobre temas públicos y, aunque son más participativos, aún miran con desconfianza los procesos electorales.

Medios sin letra chica

9 de Agosto, 2011 Medios sin letra chica Arturo Arriagada El Mostrador

Cuando los medios de comunicación sean capaces de revelar sus preferencias políticas, podremos celebrar un avance en la calidad de nuestra democracia. En la medida que los medios disfracen sus posiciones políticas con el slogan de la objetividad, seguirán fomentando las asimetrías de información y los niveles de desigualdad entre los chilenos.

La llegada al panel de Tolerancia Cero del director de La Tercera, Cristián Bofill, desafía la inteligencia de las audiencias de ambos medios o quizás sea un acto de honestidad. Independiente de la reconocida capacidad del periodista, conocido por su habilidad para marcar la agenda política del país, muchos podrían sugerir que Bofill es un reemplazo en términos políticos de Juan Carlos Eichholz. Aunque esto es sólo ficción, pero alimentada principalmente por los mismos medios. Hasta ahora, La Tercera y ningún medio de comunicación han revelado explícitamente sus preferencias políticas. Si bien en Chile las audiencias identifican las posiciones políticas de los medios de comunicación a través de los cuales se informan, éstos todavía no han sido capaces de salir del clóset y revelar sus preferencias políticas.

De acuerdo a los datos de la encuesta ICSO-UDP de 2010 -independiente de si los consumen o no- los chilenos asocian a la prensa escrita y los canales de televisión con posiciones más cercanas a la centro-derecha. Aunque en la mayoría de los casos, aquellos que se identifican con la Concertación son más críticos a la hora de evaluar la posición política de los medios que los que se identifican con la Alianza. Independiente de la posición política de los encuestados -en una escala de 1 a 10, donde 1 es "izquierda" y 10 "derecha"- el diario más cercano a posiciones políticas de derecha es El Mercurio (7,8). Le siguen La Tercera (6,6), La Segunda (6,3), La Nación (6,0), LUN (5,6) y La Cuarta (5,1). En el caso de los canales de televisión, Chilevisión (6,9) es el canal más ubicado a la derecha, seguido por Canal 13 (6,8), Mega (6,6), en tanto TVN y La Red son evaluados de manera similar (5,9). Hay que destacar que el trabajo de campo de esta encuesta se llevó a cabo pocas semanas después de que el actual presidente Sebastián Piñera concretara la venta de Chilevisión.

En este contexto, ¿por qué los medios no hacen públicas sus preferencias políticas? Por vergüenza, pero también porque confunden la objetividad con paternalismo. Es paradójico que en un sistema de medios como el chileno las audiencias puedan elegir dentro de una variada oferta de productos informativos sólo desde la intuición de su propia antena política. Lo de variada oferta es relativo, ya que uno de los problemas de los medios en Chile están asociados a la falta de pluralismo de los contenidos y voces que allí se exponen. Aunque esto también ocurre porque la cultura política chilena asocia la objetividad con la independencia a la hora de analizar la realidad. ¿Acaso no se es independiente cuando se explicita la posición política desde la cual se está hablando? En una encuesta nacional hecha en 2010 por Periodismo UDP y Feedback, un 55% de los encuestados señaló estar a favor de que los medios hagan públicos sus respaldos políticos en tiempos de elecciones.

En democracias y en sistemas de medios más desarrollados y competitivos que el nuestro, es una práctica común que los medios revelen sus preferencias políticas en tiempos de elecciones. Diarios como The Guardian, The Independent, New York Times y el semanario The Economist, han explicitado públicamente sus apoyos políticos. Es paradójico que cuando los medios siguen con atención la manera de operar y las agendas temáticas de los medios extranjeros, no sean capaces de incorporar estas prácticas de transparencia. En Chile ya están dadas las condiciones para que eso ocurra, en tanto, los medios seguirán sacrificando su principal capital: la credibilidad de sus audiencias. Mientras los analistas y medios no hagan transparentes sus conflictos de interés o sus preferencias políticas en tiempos de elecciones, las mejoras a la calidad de la democracia y nuestras instituciones seguirán siendo tareas pendientes.

Si se habló de una nueva forma de gobernar, ya es hora de empezar a hablar de una nueva forma de informar, pero sin letra chica. Al confundir objetividad con paternalismo, los medios en Chile no se atreven a salir del clóset y hacer públicas sus preferencias políticas. Si bien los medios se enfrentan al problema de satisfacer tanto los intereses de sus dueños como los de sus audiencias, para fomentar la competencia en el mercado de la información, es necesario reemplazar la objetividad por la transparencia y la fiscalización. Este el cambio de paradigma que estamos enfrentando, impulsado principalmente por la masificación y el acceso a Internet. La llegada de Bofill a Chilevisión plantea estas preguntas. Aunque también surgen otras en relación a TVN, canal que por ley tiene que satisfacer los intereses de "todos los chilenos". Por lo mismo, quizás también llegó la hora de definir si el país realmente quiere tener un canal público de verdad, sin letra chica. Eso sí, antes hay otras prioridades.

Especial sobre medios en The Economist

Adjunto dos artículos que me parece interesante comentar. El primero plantea que la cobertura de los medios tiene que priorizar la transparencia y la fiscalización por sobre la objetividad. Cuando lo privado se hace público, en la era de Internet, cuesta entender que los medios sigan apelando a la objetividad como su principal capital. Hoy los medios más consumidos -y por ende los más rentables- fiscalizan al gobierno de turno y revelan sus preferencias políticas. En Chile esa es tarea pendiente, pero no por ello lejana. Por ejemplo, un 55% de los encuestados señaló en 2010 que los diarios debieran hacer públicas sus preferencias políticas en tiempos de elecciones (Conicyt, UDP & Feedback, 2010). Lo mismo tiene que ocurrir con analistas de medios que no revelan sus conflictos de interés ni sus afiliaciones al momento de analizar fenómenos sociales. Cuando los analistas transparentan sus intereses contribuyen tanto a la calidad del debate público como a la credibilidad de los medios de comunicación que les dan tribuna.

Los desafíos de Chilevisión

Al ofrecer entrevistas con condiciones, Sebastián Piñera da una señal de seguir más preocupado de sus negocios en vez de su futuro gobierno. Para despejar dudas sobre sus conflictos de interés y entregarle independencia informativa, Piñera tiene que dejar la propiedad de Chilevisión (CHV). En caso contrario, pone en peligro la confianza de los chilenos hacia ese canal en particular y los medios de comunicación en general.

La falacia de la participación

La reciente decisión de no autorizar la instalación de la "estatua del Papa" en Bellavista puede ser considerada como un triunfo para los ciudadanos que protestaron en las calles y en Facebook. Al mismo tiempo refleja la necesidad de integrar al sistema político estas nuevas formas de participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones públicas.

Tarjetita de invitación

Si las elecciones presidenciales son como un matrimonio entre la ciudadanía y los candidatos, las campañas políticas -y sus correspondientes "ideas fuerza"- son la invitación a dicha celebración. Si bien quedan algunos meses para que comience la campaña presidencial de manera oficial, los actuales slogan disponibles en las páginas Web de los candidatos no dan para pensar en grandes celebraciones.

Fiscalización Electoral

La Tercera, junto a la Escuela de Periodismo UDP y Tendencias Políticas lanzaron un sitio especial para cubrir la campaña presidencial. Lo interesante de esta iniciativa es la difusión de datos de cobertura de medios a los presidenciables. Por ejemplo, es posible saber que Sebastián Piñera es el candidato con mayor cobertura en medios e Internet.

5 años de Antimedios

Hay noticias poco importantes y esta, pero Antimedios cumple 5 años. Este espacio nació con un solo objetivo, analizar el impacto de los medios de comunicación en el Chile actual, especialmente en el desarrollo de los procesos políticos y sus consecuencias en la calidad de la democracia. Después de 5 años, Antimedios puede decir con orgullo que es uno de los primeros blogs en el país cuyo (mono) tema son los medios de comunicación.

Debates presidenciales: matrimonio sin sexo

En Chile los debates presidenciales son como un matrimonio sin sexo, los candidatos se juntan pero no discuten. Siendo una oportunidad para el intercambio de ideas, los debates se han transformado en monólogos cuoteados por candidatos, comandos y los canales de televisión que los transmiten. Para encender la pasión -y en la medida que incluyan la participación de los ciudadanos a través de las nuevas tecnologías- los actuales candidatos a La Moneda tienen una oportunidad de organizar verdaderos debates que se hagan cargo de las demandas ciudadanas por una mayor representación en la deliberación de los asuntos públicos.