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El mundo en mi mano: la revolución de los datos móviles

El mundo en mi mano: la revolución de los datos móviles

Desde la semana pasada está disponible el libro "El mundo en mi mano: la revolución de los datos móviles", donde se aborda el impacto de internet y los datos móviles en distintos aspectos de la vida cotidiana de los chilenos. Esta es una publicación hecha por la Fundación País Digital y Entel, donde me invitaron a participar como editor. El libro reúne colaboraciones de un grupo de académicos y expertos de distintas universidades, que escriben sobre varias dimensiones del tema. Entre ellas, el impacto de las tecnologías en la educación, el acceso en zonas rurales a internet y por qué compartimos noticias y contenidos online, entre otras materias. Ya lo pueden descargar desde aquí: www.elmundoenmimano.cl

El precio de las máscaras

El precio de las máscaras

Con el surgimiento de internet —y luego con las redes sociales— la gran pregunta de antropólogos, sicólogos, sociólogos y expertos en comunicación ha sido ¿qué es lo virtual y lo real de nuestras vidas al estar conectados a través de pantallas? ¿Qué es lo real o irreal de nuestras vidas cuando las compartimos online? Desde diversas disciplinas los estudios recientes sugieren que no existe necesariamente una separación entre la vida real y la vida online. Esto no implica que nuestra performance online y los hábitos en las redes sociales nos enfrenten a nuevos escenarios en la construcción de nuestra identidad y las relaciones sociales. Al final, intentamos proyectar lo que somos —o lo que creemos y queremos ser— en las redes sociales.

Comparto, luego existo

Comparto, luego existo

Compartir en la era digital se ha convertido en una forma de existir y de estar con los otros. Compartimos fotos, datos, estados de ánimo, comentarios, links, contactos, movimientos, direcciones y momentos. Compartimos lo que somos -y lo que queremos ser- a través de nuestros teléfonos, perfiles online y aplicaciones. ¿Qué hay detrás de eso?

Fans (in) dependientes y tecnologías digitales

Fans (in) dependientes y tecnologías digitales

Un grupo de fans -a través de sus gustos, prácticas y relación con las tecnologías- están teniendo un rol que merece ser tomado en cuenta a la hora de analizar la configuración de la escena musical actual. Como intermediarios entre músicos y audiencias, pero también entre marcas y consumidores, la vida social de los fans también refleja una tensión central de la vida social actual: la negociación individual y colectiva con las formas que adquieren los mercados, así como las relaciones sociales que allí se construyen.

La franja del pasado

La franja del pasado

Frente a los cambios en la relación de las personas con los medios -con más fuentes de información, posibilidades tecnológicas para crear, compartir y redefinir contenidos- y en un contexto de constante desconfianza en las instituciones y partidos políticos, ¿qué papel juega la franja televisiva en una campaña presidencial? Desde el punto de vista de las audiencias, se puede pensar que la franja importa menos, pero todavía algo la mantiene ahí -aparte de la ley que la regula- por 20 minutos y dos veces al día, 30 días antes de la elección. Todavía da que hablar en la mesa y en los medios, aunque menos. Predica a los conversos, no cambia opiniones, pero todavía parte de sus contenidos se comentan en los medios sociales y promueven conversaciones que la mantienen con vida. Estable dentro de su gravedad.

Jóvenes y conectados

Jóvenes y conectados

Los movimientos ciudadanos de 2011 instalaron la idea de las redes sociales como armas de diálogo social, coordinación y protesta. La Cuarta Encuesta de Jóvenes y Participación de la Universidad Diego Portales refleja la penetración que Facebook y Twitter tienen entre los jóvenes chilenos, y su incidencia sobre el debate social y estudiantil. De acuerdo al rango etario de la población, al parecer, se van formando dos grupos que se aproximan de forma distinta a las redes sociales. Un grupo más joven que utiliza los medios sociales online tanto para informarse como para expresarse; y otro un poco mayor (30-39 años) que da a conocer sus opiniones en ellas, pero que al momento de informarse derechamente prefiere optar por los medios tradicionales.